"Queremos hacer del Perú la Yugoslavia de América"
Lima, AFP
El principal líder opositor peruano, Alejandro Toledo, anunció el martes de noche durante una multitudinaria manifestación en Lima que sólo cesará su campaña de protestas pacíficas en las calles y plazas del Perú «cuando (el presidente Alberto) Fujimori caiga».
«Queremos hacer del Perú la Yugoslavia de América Latina», dijo en alusión a la revolución de terciopelo que derrumbó a principios de mes el régimen de Milosevic.
Agregó que «esta noche constituye el regreso a las calles y que no cesaremos hasta que Fujimori caiga» al tiempo de resaltar que «esta noche la oposición iniciaba la segunda y definitiva etapa de la resistencia pacífica para recuperar la democracia en el Perú».
Dirigiéndose imaginariamente a Fujimori, Toledo –ex candidato presidencial de la agrupación Perú Posible (centro)– le recordó que ahora será la movilización en las calles la que determine el debate político en el país y que no pararán hasta lograr la renuncia inmediata de Fujimori.
«Sin presión popular no hay resultados en la mesa de diálogo de la OEA, donde el gobierno nos mece. Por eso, de ahora en adelante, ni un paso atrás hasta que Fujimori concrete las elecciones inmediatamente y se retire del poder», subrayó en un pasaje de su intervención que duró una hora y finalizó a las 23h15 locales (04h15 GMT del miércoles).
Toledo invocó también a todas las fuerzas de oposición para lograr la unidad para cuajar una candidatura común de cara a las elecciones presidenciales y legislativas, que tendrían lugar en marzo del 2001 tras el anuncio en setiembre de Fujimori de recortar su mandato a julio del próximo año.
Fujimori anunció el pasado 16 de setiembre que se retiraba del poder en julio del 2001, que convocaría elecciones en el más breve plazo y que no se presentaría en ellas, tras difundirse un video donde se ve al jefe de los servicios secretos Vladimiro Montesinos en un presunto soborno a un legislador opositor para que se pase al oficialismo.
Denunció que Montesinos, actualmente en Panamá en busca de asilo, «maneja jueces, empresarios, fiscales, periodistas, parlamentarios y acaso incluso al propio Fujimori desde un teléfono satelital».
«El resultado de ello –aseveró– es grave, el diálogo con la OEA está en peligro y ello no es por culpa de las fuerzas democráticas que creen en el diálogo sino por el gobierno que quiere demorar la transición».
Teniendo como fondo los gritos de la multitud coreando lemas de lejanos ecos izquierdistas, como «el pueblo unido jamás será vencido», Toledo se comprometió a poner todos los huevos en la canasta para lograr la unidad de la oposición.
«Vengo a hacer un juramento: no cesaré en este camino (unitario) largo hasta lograr convencer a todas las fuerzas democráticas que nos queda un solo camino, la unidad de todos los que creen en la democracia», afirmó.
Agregó que el país reclama a los partidos políticos dejar de lado sus diferencias y descartó que sea el momento de hablar de campañas y de candidaturas.
«Yo ya tengo mi candidata, que es la democracia que queremos recuperar para el Perú», dijo en tono que más asemejaba al de un candidato en busca de encabezar la unidad de la oposición.
En la manifestación participaron simpatizantes y dirigentes de siete grupos de oposición en un rompecabezas que incluyó de marxistas hasta conservadores, hombres y mujeres de todas las edades que coinciden básicamente, según los analistas, por su rechazo al régimen de Fujimori al que califican de «dictadura». Una gigantesca banderola con la inscripción «Â¡Elecciones limpias ya! ¡Fuera Fujimori!», podía leerse sobre el estrado desde el cual se dirigió Toledo a los entusiastas manifestantes que no cesaban de corear cánticos contra el gobierno.
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