Casi el 85% de los electores acudió ayer a las urnas

Elevada participación en las presidenciales francesas

Con un índice de participación que oscila entre 83,6% y 84,5%, la primera vuelta de 2007 contrasta espectacularmente con la de 2002 (71,6%), marcada por una abstención sin precedentes en los principales comicios del sistema político francés. El porcentaje de votación en las elecciones de ayer se acerca bastante al registrado al comienzo de la V República.

El récord de participación en la primera vuelta fue batido en 1965, con el 84,75%, seguido de 1974 (84,23%). Si se tomaran en cuenta los índices registrados en las primeras y segundas vueltas, entonces el récord se remontaría a 1974, con 87,33% de votantes en la segunda vuelta.

Estos comicios han dejado una imagen simbólica: las hileras de electores que por primera vez en mucho tiempo esperaban su turno para cumplir con su deber cívico en los colegios de votación, incluso en aquellos que no estaban equipados con máquinas de voto.

Dada la enorme afluencia a las urnas de ayer, el Consejo Constitucional optó, de forma excepcional, por autorizar a los votantes que se hallaban en las filas de espera a depositar sus papeletas después de la hora de cierre de los colegios. Se batió un récord: el número de votantes, debido al elevado porcentaje de electores inscritos (44,5 millones). Nunca tantos franceses (alrededor de 37 millones) han votado en un mismo día. De hecho, esta elevada participación confirma el interés de los votantes por una campaña cuyo desenlace es una incógnita, un interés captado por los sondeos y que ya había quedado demostrado en los buenos resultados de audiencia de los programas políticos o las ventas de libros especializados. Este sobresalto cívico, precedido por otro, el del referéndum sobre la Constitución Europea de 2005, se sintió tanto en el interior de Francia como en los territorios de ultramar y en el exterior.

Todo indica además que los nuevos inscritos (3,3 millones más que en 2002, o sea 7,5% más) han acudido a las urnas.

Aunque resulta arriesgado establecer un vínculo directo entre la elevada participación y los resultados de los diferentes candidatos, es probable que muchos electores hayan votado para evitar la repetición del «sismo electoral» que estremeció a Francia el 21 de abril de 2002, cuando el ultraderechista Jean-Marie Le Pen se clasificó para la segunda ronda. Eso habría beneficiado a los tres principales candidatos: el conservador Nicolas Sarkozy, la socialista Ségolène Royal y el centrista François Bayrou. Y derrotó a Le Pen. *

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