Representante sandinista visitó la Casa Blanca
La reunión realizada el jueves en el Departamento de Estado norteamericano fue presidida por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien recibió al canciller nicaragüense, Samuel Santos, para «discutir temas de inversión, combate de la pobreza, del narcotráfico y terrorismo», informó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua.
Durante el encuentro, que según la cancillería nicaragüense se prolongó más de lo previsto, «Rice dio un voto de confianza a las relaciones entre ambas naciones y envió sus respetuosos saludos al presidente» Ortega.
Santos, por su parte, expresó el interés del gobierno sandinista en «atraer la inversión y desarrollar el crecimiento económico» de su país, indicó el embajador estadounidense en Managua, Paul Trivelli.
«Fue una reunión muy buena», comentó el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Thomas Shannon, según declaraciones reproducidas por la prensa local.
Esta es la primera vez que un representante del nuevo gobierno sandinista de Ortega es recibido oficialmente en Washington, con el interés de saldar las diferencias políticas que han tenido con el político izquierdista en el pasado.
«Creo que es una manifestación expresa de que ambos gobiernos quieren consolidar una relación más allá de la retórica política que han mantenido» sus presidentes, afirmó a la AFP el ex ministro de Defensa nicaragüense, Avíl Ramírez, quien ocupó altos cargos ejecutivos en las últimas dos administraciones de derecha.
Según Ramírez, al gobierno sandinista le interesa fortalecer la cooperación que recibe de Estados Unidos a través del proyecto Cuenta del Milenio, abrir nuevos mercados en el marco del tratado de libre comercio existente entre ambos países, y conseguir su apoyo para negociar un buen acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Ortega dirigió en los años 1980 una revolución de corte socialista que fue apoyada por Cuba y otros países del extinto bloque comunista, que arrastraron a Nicaragua a un conflicto político-militar con Estados Unidos, hasta su caída, en las elecciones de 1990.
La administración norteamericana hizo lo imposible para evitar que el líder sandinista retornara al poder en las elecciones de 1996 y 2001, mediante declaraciones, amenazas y apoyo a los partidos de derecha. En las últimas elecciones, la división de la derecha propició la victoria de Ortega pese a las presiones de Washington para impedirlo. Desde su victoria en las urnas, el 10 de noviembre pasado, Ortega no ha escatimado esfuerzos para tranquilizar a Washington pese a que en los primeros 100 días de gobierno ha renovado su alianza con Cuba y el nuevo aliado de la isla, el presidente de Venezuela Hugo Chávez, en abierta pugna con Estados Unidos. *
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