El porcentaje de indecisos superaría el 30%, pero vaticinan triunfo de la derecha en primera vuelta

Francia cerró la campaña electoral con Sarkozy y Royal como favoritos

En total, 44,5 millones de franceses podrán acudir a las urnas el 22 de abril en unas elecciones que han despertado una atención internacional inusitada y que abrirán una página de la historia política de Francia, escrita por una nueva generación de políticos.

En este momento, el principal candidato de la derecha, Nicolas Sarkozy, es apuntado por los sondeos el ganador de la primera vuelta, en la que conseguiría entre un 27% y un 30% de los sufragios, seguido de la socialista Ségolène Royal, con entre 23% y 25%, el centrista François Bayrou, con entre 15% y 19,5% y el líder de la extrema derecha, Jean Marie Le Pen con entre 13% y 16%.

Pese al alto porcentaje de indecisos, que superaría el 30%, y a las contradicciones de los sondeos, todo apunta a que Sarkozy y Royal, dos políticos quincuagenarios que se presentan por primera vez a unas presidenciales y representan una ruptura con respecto a sus respectivas familias políticas, disputarán el duelo final de las elecciones el próximo 6 de mayo.

Tras celebrar sus últimos mitines de campaña el jueves por la noche, los dos favoritos intentaron captar nuevos votos el viernes, cada uno en su particular estilo.

Mientras Sarkozy cabalgaba entre una manada de toros cerca de Marsella (sureste) ante la mirada atenta de los periodistas que le seguían en tractor, Royal estrechaba manos y degustaba fruta en un céntrico mercado de París.

Como hizo el jueves en un multitudinario mitin en Toulouse (suroeste), en el que estuvo acompañada por el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, Royal pidió el viernes el voto de los «electores de izquierda y de aquéllos que se sienten reflejados en los valores humanos y republicanos».

«Necesito un impulso desde la primera vuelta. De mi resultado del domingo, dependerá en gran parte el de la segunda vuelta», declaró.

Pese a su condición de favorito, Sarkozy afirmó el viernes que «no habrá adversario fácil en la segunda ronda».

«Espero serenamente las elecciones. Si disputo la segunda vuelta frente a Bayrou o Royal, mis ideas serán las mismas», garantizó el candidato.

A partir de ayer viernes a medianoche y hasta el domingo a las 20 locales (18 GMT) no se podrá divulgar en Francia ningún dato ni sondeo relativo a estas elecciones.

Es una obligación estipulada por la ley de este país que no tiene por qué ser respetada por la prensa extranjera y que los periodistas que tienen sus páginas de opinión y ‘blogs’ en internet podrían también pasar por alto, pese al riesgo de ser multados.

«Los franceses tienen la posibilidad real de quitar el poder a los dos partidos que lo ostentan desde hace 25 años y obtener una manera diferente de gobernar el país», clamó François Bayrou ayer viernes.

El candidato de centro, gran sorpresa de estas elecciones, podría beneficiarse del voto de gran parte de estos indecisos, decepcionados por la tradicional alternancia entre derecha e izquierda.

Consciente del peligro que representa este hombre para su candidatura, Royal aprovechó las últimas horas de la campaña para criticar su ambigüedad.

«Bayrou intenta explotar el filón de los franceses que no se identifican con la derecha ni la izquierda. Está sentado entre dos sillas y no sé si lo saben, pero permanecer en esta posición no es nada cómodo», declaró, irónica.

El cuarto favorito en esta elección, el líder de la extrema derecha, Jean Marie Le Pen, quien en 2002 consiguió pasar a la segunda vuelta de los comicios presidenciales, predijo en la recta final de la campaña «un maremoto nacional que va a eliminar a la oligarquía que tiene el poder».

Los pronósticos de los institutos de opinión y los métodos usados para elaborar los sondeos han sido muy criticados en esta campaña.

Lo único cierto en este momento es que el voto del alto porcentaje de electores que se dicen indecisos podría echar por tierra cualquier previsión.

El viernes, uno de los últimos sondeos publicados estimó que un 59% de los franceses consideró esta campaña electoral de mala calidad y un 56% opinó que no les ayudó en nada a elegir a su candidato. *

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