La arrolladora victoria del SI en Ecuador
En comentario previo (viernes 13) predije la victoria del SI y había escrito que algunas encuestas lo daban ganador por 7 a 1; después lo taché, por creerlo excesivo. Sin embargo, esa es la proporción que se dio. Las cifras son resultado de boca de urna, pero la encuesta de Cedatos-Gallup se hizo en un simulacro de votación secreta, con urnas fuera de los recintos y con un universo de 40 mil encuestados. Los resultados globales pueden por ende considerarse inamovibles.
Democracia, participación del pueblo
El referéndum del domingo fue un auténtico ejercicio de democracia y participación popular, expresión de ciudadanos que toman su destino en sus manos y quieren cambiar su vida. En la cobertura que vimos por Telesur, Correa lo caracterizó como una victoria contra la corrupción, contra el gran capital, contra la derecha que siempre se apoderó del gobierno y del poder, y también contra el derrotismo, como lo subrayó con énfasis. La participación popular aventó esos fantasmas y grabó su sello también en los acontecimientos previos: en las movilizaciones incesantes de los movimientos sociales en reclamo de la Constituyente, así como en las vigilias ante el Congreso para impedir las maniobras de los diputados excluidos (y lo fueron, por decisión del Tribunal Superior Electoral, precisamente por tratar de impedir la consulta popular). Esa movilización seguirá siendo esencial en las próximas instancias.
La decisión soberana del pueblo ecuatoriano se inscribe en el nuevo panorama de América Latina, marcado por el acceso de la izquierda al gobierno con un fuerte respaldo de los movimientos populares y sociales. Nuevos vientos barren el continente, reina un nuevo clima, los pueblos aprenden de sus experiencias recíprocas. El propio Correa, en su campaña electoral, dio una acertada definición: no estamos ante una época de cambios, sino ante un cambio de época. Es una correntada general, sustentada en una mayor toma de conciencia de los males que nos aquejan y de los medios para solucionarlos.
El renacimiento de Ecuador
En medio de una alegría desbordante, dirigentes de los movimientos sociales manifestaron que las fuerzas de la derecha han dado «la última patada del ahogado» y que «el Ecuador renace lleno de esperanza». El presidente Correa definió el sentido de los cambios situados hoy al orden del día: una reforma integral del sistema social y político del país (una verdadera refundación), en los marcos de los plenos poderes que tendrá la Asamblea Nacional Constituyente de conformidad con el estatuto electoral incluido en la boleta de la consulta. Las direcciones fundamentales estarán señaladas, como se anunció desde la campaña electoral misma, por la afirmación de una democracia participativa, la lucha contra la corrupción y el clientelismo, la defensa ahincada de la soberanía, la salvaguarda de los recursos naturales. Especial relevancia adquirieron los pronunciamientos de Correa ante los medios nacionales e internacionales en el sentido de cortar la dependencia ante el FMI, al que le acaban de pagar la última cuota de deuda, y de mantener a raya al Banco Mundial, revelando que éste lo había intentado chantajear cuando fue ministro de Economía en el gobierno de Alfredo Palacio en el 2005.
A esta nueva situación se arribó tras apenas tres meses de campaña desde la asunción de Correa el 15 de enero. El ritmo es acelerado.
Los próximos pasos
El paso siguiente es la elección de los 130 miembros de la Constituyente: 100 por circunscripción provincial, 24 por circunscripción nacional y 6 por los residentes en el exterior (atención a esto último). Podrán presentar candidatos los 11 partidos reconocidos, así como un centenar de organizaciones sociales, indígenas y sindicales igualmente reconocidas, pero podrán participar además todas las que lo deseen mediante un número de firmas muy accesible. Correa llamó a constituir en la Constituyente un sólido bloque de fuerzas patrióticas para reelaborar de arriba abajo una nueva Constitución (no con remiendos y parches a la vigente desde 1998), que incluya los principios básicos antes enumerados. La nueva Carta será a su vez sometida a referéndum popular, con lo cual se completarán cinco procesos electorales en pocos meses, si se cuentan las dos vueltas de la elección presidencial a fines de 2006. A los cambios se accederá en forma ampliamente democrática, y la última palabra le corresponde siempre al pueblo. *
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