El desastre de EEUU en Irak
El atentado del jueves 12 en el Parlamento iraquí revela la magnitud del rechazo a la ocupación, ya que se produjo en el corazón de la Zona Verde, donde los controles se ejercen al máximo por coexistir allí la Embajada de Estados Unidos y el seudo gobierno iraquí, que en realidad son lo mismo. El reclamo de finalizar la ocupación se extiende también en Estados Unidos, como lo demuestran las votaciones en la Cámara de Representantes el 23 de marzo y en el Senado el 29 de marzo reclamando el retiro de las tropas el año próximo. Bush dijo que vetará la resolución, lo que revela su concepción de la democracia. Este sentimiento colectivo se expresa también en que la población le cree cada vez menos a los medios, que han mentido, tergiversado y ocultado información sobre la guerra de Irak, a través de sus corresponsales encamados («embeded») con las tropas de ocupación.
Pérdidas humanas y debacle económica
En cambio, periodistas dignos que trabajan en el terreno han proporcionado versiones realistas. Uno de ellos, Patrice Claude, ofrece el siguiente balance: «Impulsada por la ideología neoconservadora, preparada por mentiras y exacerbada por la ignorancia, la invasión (norte)americano-británica sobre Irak se revela como un desastre. Desastre para el ocupante y sus aliados, desastre para los ocupados. Desastre humanitario, militar, estratégico, económico y moral para un país que ya se encontraba exangüe».
Del lado de los invasores se cuentan cerca de 4 mil muertos y 24 mil mutilados, muchos de ellos en condiciones denigrantes en los hospitales militares. Del lado de los invadidos, más de medio millón de víctimas, dos millones de exilados en los países vecinos, otro millón de civiles sin medios para escapar y que se amontonan en condiciones miserables en tiendas de campaña. Desde el ángulo financiero, se esfumaron no menos de 500 mil millones de dólares, principalmente en beneficio de los grandes consorcios de los amigos de Bush como Halliburton (Dick Cheney), Bechtel, Blackwater y otros. Contratados para reconstruir el país e intensificar la extracción y exportación del petróleo, dejan un país en ruinas y la extracción es menor a la del período de Saddam. La población se ha empobrecido, la mortalidad infantil se duplicó, la desocupación alcanza de 40% a 60% según las regiones, la criminalidad aumenta con bandas de ladrones, secuestradores y asesinos a sueldo prestos a cualquier infamia por pocos dólares. La sociedad civil desapareció. La inseguridad es mayor que nunca. El nuevo plan de seguridad en Bagdad es un fracaso total. Hemos visto las irrupciones violentas de las tropas en los hogares, el maltrato brutal a las familias, mientras que salen a luz algunos de los crímenes más aberrantes y sádicos perpetrados por las tropas de ocupación, que ya no se pueden seguir ocultando y se suman a las torturas en las cárceles, de las que Abu Ghraib ha pasado a ser un símbolo mundial, junto a Guantánamo. Sobre estos hechos se difundieron estos días montones de testimonios aterradores.
Fracaso de la estrategia política y militar
El gobierno de Bush prometió que, una vez liquidado Saddam, se generaría un efecto dominó en el Medio Oriente a favor de la democracia y la libre empresa, que retrocedería el terrorismo y que, en ese proceso, «la seguridad de nuestro aliado israelí saldría reforzada». Eso decía un comunicado de la Casa Blanca. Pero ha ocurrido todo lo contrario. El rechazo a la ocupación y la injerencia estadounidense se ha elevado, lo mismo que las acciones de tipo terrorista en toda la región y sus alrededores (como en Argelia, al norte de Africa). Irán está plantado firme ante Estados Unidos y defiende sus planes de desarrollo pacífico de la energía atómica. El episodio de los 15 marinos británicos capturados en Chatt Al-Arab humilló al Reino Unido y exhibió las debilidades de la coalición invasora. A pesar del refuerzo de las tropas en 21.500 hombres y del plan de seguridad en Bagdad lanzado el 14 de febrero, el país continúa a sangre y fuego con matanzas del orden de 3 mil por mes. El pretendido gobierno de unión nacional de Nuri Al-Maliki, implantado el 20 de mayo de 2006, es una sombra.
Dice un analista: » Investigadores civiles, expertos militares y diplomáticos que se opusieron a la aventura iraquí de la Casa Blanca acusan hoy a Bush y Cheney, al depuesto Rumsfeld y sus lugartenientes neoconservadores Douglas Feith y Paul Wolfowitz de haber cometido en Irak todos los errores imaginables». Este último pasó de ser el Nº 2 del Pentágono a la presidencia del Banco Mundial (BM) y de ahí lo van a echar, por más que Bush lo sostenga, por maniobras que premiaron a su novia con un sueldo principesco en el propio BM.
En un cajón, envueltos en una bandera
Se tiene la clara sensación de que en Irak hay un vuelco y pasa a primer plano el reclamo de retiro de las tropas. Esa exigencia fue enarbolada en las manifestaciones del 9 de abril en medio de un mar de banderas, particularmente en Najaf, convocadas por el líder chiíta Moqtad Al-Sadr y su ejército del Mahdi. Desde que se aplica el nuevo plan de seguridad el número de bajas estadounidenses casi se duplicó. El envío de más tropas sólo logrará aumentar el número de soldados muertos: lo dijo el «New York Times», precisamente en esa fecha. *
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