El plebiscito por la Constituyente en Ecuador
ME ANIMO a predecir el triunfo del SI en el plebiscito sobre la Asamblea Constituyente este domingo en Ecuador. Como es sabido, el presidente Rafael Correa se jugó el todo por el todo a esa carta, con la finalidad expresa de refundar la democracia en el país, que ha tenido ocho presidentes en una década. El hecho mismo de que la consulta popular se efectúe, a pesar de las trabas de todo orden interpuestas por la oposición, es ya un primer triunfo significativo. Se dirá que el resultado afirmativo del plebiscito está anticipado por todas las encuestas, pero el tema tiene muchos bemoles.
Encuestas favorables, pero…
No hay duda de que el SI aventajará al NO en forma clara, pero una elevada proporción de votos blancos y nulos puede impedir que se llegue a la requerida mayoría absoluta de los votantes. Para ello se necesitan aproximadamente tres millones de votos afirmativos. De los 9,4 millones de ecuatorianos convocados a las urnas se estima que participarán alrededor de seis millones, ya que el porcentaje tradicional de abstención es del orden del 30%. La oposición está realizando una campaña furibunda, con todos los medios económicos a su alcance y el dominio de los medios de comunicación, a favor del NO, y subsidiariamente alentando a concurrir a las urnas para votar en blanco o anular el voto. En contraposición el presidente, su partido y los movimientos sociales, entre ellos los indígenas, están desplegando una intensa campaña por el SI en todo el país. Correa declaró, en el curso de sus recientes giras por las provincias de Azuay y Manabí, luego en Imbabura, Tulcán y Cuenca, que votar nulo o blanco «es votar por los causantes de la tragedia del país, por los que han lucrado con la situación actual». Advirtió sobre «el peligro de la campaña millonaria contra la consulta» y agregó: «El NO nunca va a triunfar. Es imposible estadísticamente. Pero hago un llamado patriótico a votar a favor, porque votar nulo y blanco es darle la oportunidad a la oposición».
La encuesta de Gallup indica 63% a favor y 20% en contra, el resto indecisos. Un estudio anterior, de Perfiles de Opinión, señala que Correa mantiene una percepción altamente favorable entre los ciudadanos, mientras la imagen del Congreso se hunde cada vez más. En Quito y Guayaquil el presidente tiene una aceptación del 86%, mientras la credibilidad del Congreso se ubica en 6%. El 75% de los consultados estima que la oposición defiende intereses particulares y la credibilidad de los partidos políticos alcanza apenas a 4%. La conclusión es que Correa ha logrado acorralar a la oposición. Un político veterano como León Roldós, que disiente del gobierno, opina que «el voto patriótico y ético debe ser SI» y que el triunfo del NO «sería el caos».
Las trapisondas de la oposición
La oposición procuró por todos los medios trancar la consulta sobre la Asamblea Constituyente en el Congreso (unicameral, de 100 miembros) donde el presidente Correa carece de representación directa y es sostenido por sectores de otros partidos y representantes de los movimientos sociales e indígenas que están desempeñando un papel decisivo por sus movilizaciones en las diversas provincias y por montar guardia en las puertas del Congreso para impedir el acceso de los diputados que fueron expulsados del mismo. En efecto, el 7 de marzo el Tribunal Supremo Electoral (TSE), en uso de sus facultades, destituyó a 57 diputados por obstruir el plebiscito sobre la Constituyente, lo que está tipificado como delito electoral. Acto seguido se convocó a los suplentes respectivos, los cuales no siguieron las directivas de los titulares. Los intentos de los diputados expulsados por ingresar al Congreso fueron frustrados, generándose situaciones de ríspida confrontación en las puertas del Parlamento. El Procurador del Estado, Xavier Garaycoa, declaró que la decisión del TSE (que fue apelada) estaba vigente y que debían seguir actuando los suplentes. En estas condiciones el presidente del Congreso, Jorge Cevallos, que cumplió dignamente su misión (por lo que fue expulsado del Prian, el partido del magnate Alvaro Noboa) reanudó las sesiones esta semana.
Los diputados cesantes, ya sin investidura, realizaron una suerte de Congreso paralelo (que no es tal) en un hotel de Quito. Uno de ellos llamó a intervenir a las Fuerzas Armadas. Otro (Alfredo Serrano, del Partido Social Cristiano), en una intervención ampliamente televisada llamó a votar por NO.
Juego limpio de Correa
Rafael Correa derrotó en segunda vuelta a Alvaro Noboa (que es la mayor fortuna de Ecuador y huésped habitual de la revista Forbes) por 56,67% a 43,33%. Declaró que si es derrotada su propuesta en el plebiscito, renunciará. O sea que pone en juego su cargo. Lo mismo hizo Chávez, por cuya iniciativa se incorporó a la Constitución bolivariana el referéndum revocatorio para los cargos electivos, tras lo cual vio confirmado su mandato y fue luego reelecto por votación popular. En el caso de Correa ello integra su objetivo mayor, que es la refundación de la democracia en Ecuador.
Lo que contribuye a complicar el panorama son las agresiones que sufre el país por parte de Colombia en la zona fronteriza. Correa anunció que apelará a instancias internacionales para detener las acciones agresivas y exigir compensaciones de Colombia. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad