Rivalidad política acentúa crisis institucional en Ucrania
El primer ministro Yanukovich, más cercano a Rusia, se negó a comentar lo tratado con Yushenko durante más de cuatro horas de reunión. Por su parte, el jefe del Estado emplazó a los ciudadanos a escuchar su discurso televisivo en la noche.
Antes, había tachado de «grave error» la decisión del presidente de poner fin a la legislatura de los parlamentarios, que son en su mayoría prorrusos.
Desafiando el decreto de disolución que entró en vigor este martes, los diputados de la coalición liderada por Yanukovich volvieron a reunirse en el Parlamento por la mañana. Después, 53 de ellos apelaron a la Corte Constitucional para que invalide el decreto.
A la espera de ese dictamen, «el Parlamento y el gobierno deben trabajar de la manera habitual», declaró ante los suyos Yanukovich. Y en caso de no prosperar el recurso, pidió la celebración de elecciones presidenciales al tiempo que las legislativas.
Si el presidente «no anula su decreto (sobre la disolución), no sólo es inevitable una elección legislativa anticipada, sino también una presidencial anticipada», amenazó Yanukovich.
En tanto, responsables de la Unión Europea y de Rusia, así como de Estados Unidos, urgieron a la calma. Los rusos solicitaron un compromiso entre los dos bandos.
Y en la calle, en el parque que rodea al Parlamento, se manifestaban cientos de seguidores de Yanukovich llegados de toda Ucrania. Los organizadores del campamento, en el que se mezclan banderas del Partido de las Regiones del jefe del gobierno y del Partido Socialista, dijeron que 5 mil personas harían vigilia por la noche.
El lunes, los diputados de la mayoría pro rusa aprovecharon para votar la disolución de la comisión electoral central, órgano imprescindible para la celebración de los comicios.
El ministro de Defensa, Anatoly Grytsenko, uno de los dos únicos miembros del gabinete que apoya a Yushenko, aseguró además que el Ejército cumplirá las órdenes del presidente. No obstante, Yushenko descartó recurrir a la fuerza, pues dijo que se trata de un conflicto de naturaleza política.
«Los políticos deben resolver sus conflictos como se haría en política», insistió.
En ese contexto, Yushenko tenía previsto reunise también este martes con los embajadores del Grupo de los Ocho países más industrializados (G8) y con el de la Comunidad Europea.
La crisis y las protestas de estas últimas horas en Kiev tienen lugar después de una manifestación el sábado que recordó las de la llamada Revolución Naranja de 2004, que llevaron a Yushenko al poder y distanciaron a Ucrania de Moscú por primera vez en la era post soviética.
También el lunes, unos 200 ucranianos del sector «naranja» celebraron la disolución del Parlamento en la plaza central, la Maidan, y recibieron con entusiasmo a la opositora Yulia Timochenko, que acudió para agradecerle al presidente su «valiente decisión».
Desde ese bando se acusa a la coalición pro rusa de haberse reforzado, convirtiendo en favor de sus intereses a parlamentarios pro occidentales.
Contactado por la AFP, el analista político Mykhailo Pogrebinsky dijo que, probablemente, el perdedor en esta crisis sea Yushenko. «Esto lo desacredita mucho. Ya nunca se le podrá tomar en serio», estimó.
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