El pesimismo gana el Medio Oriente
Jerusalén, ANSA
Los líderes políticos israelíes y palestinos, así como buena parte de sus correspondientes pueblos, parecen compartir el pesimismo sobre los resultados que se puedan alcanzar en una cumbre que se celebrará mañana en Sharm el Sheik, Egipto, para tratar de poner fin a la violencia en los Territorios.
El clima ya sombrío en Israel, en parte por el estado de alarma por temor a nuevos atentados, se oscureció hoy al saberse que la guerrilla filoiraní de Hezbolá secuestró en Europa, quizá en Suiza, al hombre de negocios israelí y alto oficial de la reserva Hanán Tanenbaum, a quien fuentes libanesas consideran agente del espionaje israelí (Mosad).
Estarán presentes en Sharm el Sheik el premier israelí Ehud Barak, el presidente palestino Yasser Arafat, el presidente egipcio Hosni Mubarak, el presidente norteamericano Bill Clinton, el rey Abdalá de Jordania, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y el representante de política exterior de la Unión Europea, Javier Solana.
No está claro si se invitó a Rusia, aunque el gobierno de este país hubiera hecho saber que estaba dispuesto a participar al mismo nivel que los demás invitados, que deberían comenzar a conversar el lunes al mediodía y proseguir durante dos días.
Antes de que comiencen formalmente las conversaciones, Barak se entrevistará por separado con Clinton, Mubarak y Abdalá.
Israel afirma que el objetivo de la cumbre es conseguir que cesen inmediatamente las violencias en los Territorios, incluso con medidas concretas, como el arresto de militantes islámicos implicados en atentados antiisraelíes a quienes la Autoridad Nacional Palestina (ANP) liberó al comenzar la actual ola de violencia.
«No sabemos cómo se desarrollará la cumbre, no sabemos qué tipo de acuerdo pueda alcanzarse, no sabemos siquiera si Arafat está dispuesto a suspender las hostilidades», dijo ayer el portavoz del gobierno israelí, Nahman Shai.
De todas maneras sabe a ciencia cierta lo que quiere: que la ONU no esté implicada en las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos en caso de que se reanuden.
Los palestinos, por su parte, parecen querer que se cree una comisión investigadora internacional para que apure las responsabilidades de la crisis actual.
Según fuentes diplomáticas de Jerusalén, los palestinos quisieran una especie de «tribunal para crímenes de guerra» ante el cual compareciera Israel como imputado.
Israel, por su parte, está dispuesto a aceptar una misión que, encabezada por los Estados Unidos, compruebe los hechos.
El analista político palestino Zavharia Al Qaq consideró que la cumbre será un momento interlocutorio, al que seguirá una larga pausa antes de que se reanuden las tratativas de paz, porque Arafat y Barak no pueden comenzar a negociar cuando las respectivas opiniones públicas tienen sed de venganza.
En Cisjordania (donde ayer murió un palestino herido días atrás por los israelíes) y Gaza hubo ayer manifestaciones contra la participación de Arafat en la cumbre de Sharm El Sheik y Maruan Barguti, jefe de los «tanzim» (organización paramilitar de Al Fatah), dijo no excluir que haya manifestaciones de masa en coincidencia con la cumbre.
Por otro lado, el movimiento integrista Jihad Islámico condenó la participación de Arafat en la cumbre porque, a su entender, esta reunión «absolverá a Barak de sus crímenes y esterilizará la sublevación árabe e islámica al lado de los palestinos».
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