Temor en filas de Al Gore
Washington, ANSA
Los consejeros del vicepresidente están divididos, los diputados demócratas alarmados y los fondos de campaña comienzan a escasear.
La crisis de Medio Oriente, un golpe imprevisto en la campaña electoral para la Casa Blanca, corre el riesgo de convertirse en una variable incontrolable.
Los sondeos recientes, aunque no homogéneos en las cifras, muestran una verdad inexorable: se terminó el efecto positivo de la convención de Los Angeles para Gore.
Los debates soplaron viento en popa para George Bush y el republicano volvió a encabezar las preferencias (aunque con poco margen) y continúa avanzando.
El efecto desastroso de los debates tomó por sorpresa al comité de campaña de Gore, quien descontaba un triunfo sobre su rival.
Pero la agresividad excesiva de Gore, unido al éxito de los republicanos al ponerle la etiqueta de «mentiroso» al demócrata, colocó adelante de las encuestas al gobernador de Texas.
«El encuentro entre ‘Bush el estúpido’ y ‘Gore el mentiroso’ favoreció a los republicanos», observó un crítico.
«Bush demostró no ser un estúpido pero Gore no logró probar que es sincero», añadió.
Ahora los estrategas del vicepresidente están divididos en cuanto al modo de proceder: hubo una fuerte discusión entre Stan Greenberg y Bob Shrum respecto del grado de agresividad de la respuesta demócrata.
En duelo equilibrado el miedo puede llevar a dar pasos en falso que podrían dañar al candidato finalmente.
Los parlamentarios correligionarios de Gore están expresando, cada vez más abiertamente, las insatisfacciones por la campaña del candidato a suceder a su jefe Bill Clinton.
«Bush ganó el segundo debate», admitió el diputado Richard Durbin mientras que el senador Robert Torricelli coincidió en que «Gore debe cambiar la dinámica de la batalla».
Los demócratas temen también a que la crisis de Medio Oriente y la tragedia de Aden, Yemen, puedan favorecer a Bush.
Los republicanos martillan sobre la administración Clinton-Gore por haber tocado las reservas petroleras y por haber dejado a la tropas estadounidenses expuestas a los atacantes.
También existe un problema financiero, ya que la billetera de Gore tiene menos billetes que la de Bush y, en consecuencia, existen las inevitables decisiones dolorosas sobre cómo utilizar los recursos.
Gore analiza la posibilidad de renunciar a disputar a su rival Ohio y Louisiana, dos estados todavía no definidos en sus preferencias para el 7 de noviembre, pero en los que Bush comienza a aparecer cada vez más fuerte.
Las decisiones se tomarán luego del tercer y crucial debate mediático programado para la noche del próximo martes 17 en St. Louis.
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