Gobierno cubano no permite peregrinación católica
La Habana, ANSA
La Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista de Cuba dirigida por Caridad Diego, pidió a la Conferencia de Obispos Católicos de este país (COCC) que «no peregrine la cruz de los jóvenes por la Isla», confirmó a ANSA una alta fuente eclesiástica.
La cruz llegó a Cuba después de presidir en Roma La Jornada Mundial de la Juventud que clausuró el Santo Padre el 20 de agosto pasado ante dos millones de jóvenes, entre éstos, un grupo juvenil de 60 cubanos encabezados por el cardenal arzobispo de La Habana, Jaime Ortega, y el obispo de Guantánamo-Baracoa, Carlos Baladrón, presidente de la Pastoral Juvenil de la COCC.
«Nos pidieron que la cruz no peregrinara por la Isla. No nos dieron razones. La idea original era que comenzara el periplo el 24 de setiembre en el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre en Santiago de Cuba y culminara presidiendo el Congreso Diocesano Eucarístico en diciembre en La Habana», reveló a ANSA un fuente oficial de la COCC.
La cruz de madera oscura de dos metros de ancho por tres de largo la entregó por primera vez el Papa a los jóvenes del mundo en 1984 cuando se instituyó en Roma la Jornada Mundial de la Juventud.
Los obispos cubanos se reunirán la segunda semana de noviembre para decidir qué hacer con la cruz que actualmente se encuentra en la Iglesia de la Virgen del Carmen (patrona de Chile) de La Habana, a dos cuadras del Alma Mater de la Universidad de La Habana, donde reposan los restos del padre Félix Varela, precursor de la independencia y «el hombre que nos enseñó a pensar», según intelectuales de la Isla.
La misma cruz presidió las jornadas de la juventud de Argentina (1987), España (1989), Czestochowa (Polonia), Denver, Estados Unidos (1993), Manila (1995), París (1997) y Roma (2000), adonde llegó después de recorrer 80 mil kilómetros como símbolo del encuentro del Papa con la juventud mundial.
«Sigan poniendo la mirada en Jesús. El quiere ofrecerles de nuevo su amistad; sus ojos, llenos de ternura, se siguen fijando en la juventud cubana, esperanza viva de la Iglesia de Cuba. No tengan miedo de abrir sus corazones a Cristo», dijo el Papa a los jóvenes cubanos en la residencia de verano de Castel Gandolfo, cerca de Roma.
«Sean testigos de Cristo ante los demás jóvenes, asumiendo compromisos concretos para difundir la civilización del amor en todos los ámbitos: familia, comunidades eclesiales y trabajo», afirmó entonces Juan Pablo II.
El Consejo Pontificio para los Laicos del Vaticano autorizó trasladar la «cruz de los jóvenes» a Cuba luego que el Papa recibió especialmente a la delegación juvenil cubana en la residencia de Castel Gandolfo el 18 de agosto pasado y les pidió que difundieran «la cultura del amor» en un recorrido por todas las diócesis de la Isla.
«No se trataba de un peregrinaje de la cruz de los jóvenes en procesiones al aire libre, sino de mostrarlas en el interior de los iglesias de las diócesis de toda la Isla», aclaró la fuente a ANSA.
En ocasión de la festividad de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, coronada por el papa Juan Pablo II durante su histórica visita a la Isla en enero de 1998, las autoridades locales autorizaron procesiones en las provincias de La Habana, Cienfuegos, Santa Clara, Camagüey, Ciego de Avila y Bayamo-Manzanillo.
Sin embargo, las diócesis de Santiago de Cuba, Holguín, Matanzas y Pinar del Río no celebraron procesiones públicas el pasado 8 de setiembre.
El 23 de agosto último, la Iglesia cubana pidió al gobierno establecer un acuerdo para garantizar la asistencia religiosa a los presos para contribuir a su readaptación mediante la fe.
El arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, encabezó el 9 de julio pasado la celebración del Jubileo de los presos y solicitó que puedan celebrarse misas dentro de las cárceles de Cuba «para llevar el mensaje de la fe, esperanza y amor a quienes sufren prisión».
Este propósito, al igual que la posibilidad de ofrecer educación religiosa para exaltar los valores morales y la unidad familiar proclamada por el Papa durante su visita a Cuba, siguen como asignaturas pendientes en las relaciones Estado-Iglesia en la Isla.
El presidente Fidel Castro ha elogiado siempre la personalidad del papa Juan Pablo II, especialmente después de los encuentros en Roma y La Habana, que marcaron el punto más alto de las relaciones entre los dos Estados, que se han venido desdibujando el último año, admitió un sacerdote afín a la revolución por los logros en la salud y la educación básica.
El frustrado propósito de hacer peregrinar la «cruz de los jóvenes» por Cuba es una clara señal de las tensiones entre el Estado y la Iglesia cubana, que vivió momentos «de gloria» durante la visita papal y ahora se debate entre el inmovilismo y la catequesis, la misión evangelizadora centrada en el desarrollo integral de la persona humana o limitarse a cumplir el rito cultual.
La «cruz de los jóvenes» se trasladará desde Cuba al Vaticano el 10 de diciembre próximo y como es tradicional, presidirá la XVI Jornada Mundial de la Juventud a realizarse en Toronto, Canadá, en el 2002.
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