31 años del golpe terrorista de 1976

Kirchner le reclama a los jueces que aceleren juicios a represores

Ayer se cumplieron 31 años del golpe militar terrorista, y hoy 30 del asesinato del periodista Rodolfo Walsh, el más lúcido intelectual de esos tiempos, que con su Carta a la Junta Militar desnudó en 1977 el aparato represivo del horror, el que tendía a desmantelar las conquistas obreras e insertar al país en la división monopolista del trabajo.

Escrito por: ISIDORO GILBERT - CORRESPONSAL EN ARGENTINA

Domingo 25 de marzo de 2007 | 3:52
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El reclamo por los desaparecidos volvió a las calles.

Los movimientos defensores de derechos humanos rememoraron con marchas la trágica fecha, una vez más, divididos. Un sector apoya la política de Néstor Kirchner contra la impunidad que va avanzando hacia los juicios contra centenares de represores. El calendario para que se convoquen los juicios orales encuentra obstáculos en la Cámara de Casación Penal, donde varios de sus integrantes llevan para las calendas griegas resolver recursos presentado por abogados de los represores.

Hay una campaña del kirchnerismo más combativo para enjuiciar en el Consejo de la Magistratura a algunos de sus miembros, acusados de favorecer a los que tienen que ir a juicio. El propio Presidente instó ayer desde Córdoba poner presión popular sobre ese tribunal. Kirchner habló ante una multitud, a pesar de la lluvia, desde el lugar donde estuvo el campo de concentración La Perla. Por allí pasaron más de dos mil detenidos, en gran número desaparecidos. Todos los 24 de marzo se conmemora el Día Nacional de la Memoria. La Perla, como antes la ESMA, serán transformadas en museos.

Otro sector social coloca al Presidente en la camisa del doble discurso, y señala que el caso del albañil Jorge López ­de quien nada se sabe desde hace casi medio año­ como una muestra cabal de que la impunidad no se ha terminado. El viernes se realizó un allanamiento al Penal de Marcos Paz, donde está cumpliendo perpetua el comisario Miguel Etchecolatz, en busca de datos que confirmen que una célula militar-policial es responsable del secuestro. ¿Acto lógico, con mucho atraso, o acto espectacular para mostrar que el caso no está enterrado? Kirchner dijo que el caso López revela que restos de la dictadura aún están actuando.

El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), entidad de gran prestigio interno y externo, no comparte la opinión pesimista y ha dado crédito a la actual administración en avances legales y judiciales sin dejar de advertir que subsisten focos donde se amarran los responsables del pasado y una amplia agenda por cumplir en materia de derechos humanos en el presente.

 

No entrar en el juego de Washington

EEUU ha puesto una vez más su dedo en el ojo argentino. Públicamente, en la voz de un funcionario clave ha criticado a Kirchner por la presencia de Hugo Chávez el día que George Bush estaba en Uruguay. Esa gira del norteamericano fue leída aquí, y en otras cancillerías, como un intento desestabilizador del Mercosur. Elogiar ­como hizo el número tres del Departamento de Estado, Nicholas Burns­ a Montevideo al tiempo que zamarrea a Buenos Aires, no es un movimiento sutil y lo mejor para las dos orillas del gran río es no pisar el palito.

Se avecinan tensiones con Washington porque la idea de la Casa Blanca es que Kirchner, que es un socio conflictivo, apague el fuego del disenso y avive el de los acuerdos como ese enfoque formalmente semejante frente a Irán. La reacción oficial fue de molestia obvia pero como siempre, luego todo regresa a la normalidad de calma tensa. Se verá si Washington pone más presión o no a sus objetivos en tiempos electorales.

Es que cada incidente o roce externo, particularmente con EEUU, sirve de motivo para que casi todo el arco opositor se lance sobre el gobierno propio de una clase política de escasas luces. El reto de Burns fue exaltado desde Mauricio Macri, pretendiente para gobernar la ciudad, pasando por el presidenciable Roberto Lavagna, quien ayer formalizó su alianza con un sector de la Unión Cívica Radical, nominación que lo divide más que nunca, hasta la imprevisible Elisa Carrió.

 

Otra vez, roces con la Iglesia

La Iglesia, al menos varios obispos, confrontan con Kirchner. El más fresco es el de Santa Cruz, monseñor Juan Carlos Romanín, quien se puso al frente de la más impresionante manifestación de protesta que ha visto desde siempre Río Gallegos, la tierra natal del Presidente. Hay allí una protesta por salarios de docentes y otros sectores. Aunque desde la Rosada afirmen que la plata que reciben los maestros es la mayor del país, e insólitamente califica de “extorsivas” las demandas, hay algo que no funciona como para que la bronca de masas haya ganado las calles.

Romanín gira en el espacio de Jorge Bergoglio, el virtual jefe de la Iglesia argentina que no tiene diálogo con el Presidente y es crítico de su gestión. O, al menos, de parte de ella. Bergoglio dio en su momento su aval al obispo de Misiones, Joaquín Piña, para que encabezara una coalición que sepultara los deseos del gobernador Carlos Rovira, entonces aliado de Kirchner. La debacle de la idea de reformar la constitución local para permitir la reelección sine die del gobernador, enterró intentos iguales en otros sitios.

Ahora se reflota el caso del vicario castrense, un ultramontano que en su momento ganó notoriedad al amenazar, metafóricamente, al ministro de Salud, G.G. García por su política a favor de la prevención sexual. Al obispo Antonio Baseotto, Kirchner lo quiso echar de la Vicaría, pero el Vaticano se opuso a la medida. Hubo que aguardar al presente de su jubilación para sacarlo de ese sitio tan sensible en el pasado. Hay una terna de religiosos para el cambio pero Kirchner evalúa suprimir el obispado castrense, un paso que irrita a Benedicto VI. Otro tema para tiempos electorales.

Hay muchas más cosas oscuras de las que la oposición quiere sacar dividendo; es lo natural. Lo criticable sería la oposición sistemática. Para esos casos dudosos las explicaciones oficiales escasean. Casos: el frustrado pago de casi 200 millones de dólares al llamado Grupo Greco, una bodeguera quebrada durante la dictadura. Primero la ministra Felisa Micelli ordenó el cheque y luego, por la alerta de la oposición radical en la Cámara alta y de un abogado, anuló el pago. Puede ser citada judicialmente. En el oficialismo murmuran que “a Felisa, la caminaron” pero no se dice quiénes motorizaron el fraude en la burocracia.

 

Nubarrones morales

Un juez allanó las oficinas del Ministerio de Planificación Federal en busca de pruebas por una coima que una empresa sueca habría pagado para ganar la licitación de un gasoducto. El titular de esa cartera, Julio De Vido y el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, están investigados judicialmente por la adquisición sin licitación en Japón de materia ferroviaria.

Otra ministra, esta vez la de Defensa, Nilda Garré, recibe críticas inflamables (sobre todo de la prensa) por denuncias sobre inseguridad en los aeropuertos desde que hace dos semanas un rayo dejó fuera de operatividad el radar de Ezeiza. Todo ocurre en tiempos de transición, del pasaje del control militar al civil, tanto del Comando de Operaciones Aéreas como del Servicio Meteorológico. Hay una sobre oferta de ventas de pasajes y empresas como Aerolíneas Argentinas se justifican de las demoras en los vuelos por la supuesta inseguridad. No habría que descartar pujas de intereses en otros negocios.

Aparentemente la Fuerza Aérea no está detrás de la conmoción ya que acata ese dificultoso pasaje. La alerta mediática irrita al gobierno quien insiste en que hay seguridad como lo revela, sostiene, que no hubo queja alguna de las empresas extranjeras sobre la seguridad de los aeropuertos argentinos y entre Argentina y EEUU se acaba de suscribir un acuerdo para incrementar los vuelos. Washington no dramatizó fallas coyunturales. Esta vez, no interpretó lo del radar, políticamente. *

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