Darfur: el horror continúa

Tuvo que viajar Angelina Jolie a los campos de refugiados en el este de Chad para que los refugiados de la zona de Darfur en Sudán volvieran a recibir alguna atención de los medios de información internacionales. En una declaración posterior a su viaje, la actriz norteamericana elogió los esfuerzos de los emisarios de las Naciones Unidas que reparten ayuda humanitaria y se quejó del atraso con el que la comunidad internacional respondió a la crisis.

El horror en Darfur continúa. Según lo señala un informe de la BBC de Londres, los 7.000 soldados enviados por la Unión Africana son demasiado pocos para cubrir un área del tamaño de Francia y su presencia podría prolongarse por muy poco tiempo más porque la Unión no tiene el dinero suficiente para continuar financiando la operación. El periodista norteamericano Noel King, que acompañó a patrullas de la Unión Africana en patrullajes en la lejana región de Nyala en el sur de Darfur, cuenta que para cocinar las raciones de comida que las mujeres reciben de las organizaciones de ayuda internacionales, suelen salir de la relativa seguridad de los campos de refugiados para recoger leña en el campo, donde están expuestas a los ataques de los Janjaweed. Las Naciones Unidas y observadores internacionales han señalado que estas milicias árabes utilizan la violación como un arma de terror. El gobierno sudanés niega toda conexión con los Janjaweed, pero un ex combatiente de estos grupos armados declaró a la BBC que sus comandantes reciben órdenes directas del gobierno de Khartum. Incluso señaló que el ministro del Interior de Sudán, Abdul Rahim Muhammad Hussein, era un visitante asiduo en su base militar.

Las Naciones Unidas resolvieron enviar una fuerza militar para proteger a los refugiados, pero el gobierno sudanés ha resistido todas las presiones diplomáticas para permitir la llegada de los cascos azules. Al mismo tiempo, ha aumentado la presión sobre las organizaciones de ayuda. En un artículo publicado el 2 de marzo en el «Daily Star» de Beirut, Julie Flint, autora de un libro sobre Darfur, informó que la coordinadora general de la ayuda de las Naciones Unidas, Margareta Wahlström, dijo: «Darfur se está transformando en una de las zonas más peligrosas del mundo para los funcionarios de la ayuda humanitaria. Una tercera parte de la población afectada por la guerra, más de un millón de personas, está fuera de su alcance y los mismos funcionarios se han convertido en víctimas de ataques. Andrew Natsios, un enviado especial de los Estados Unidos en Sudán, expresó el temor de que las organizaciones de ayuda podrían ser obligadas a abandonar Darfur, dejando el campo libre para un baño de sangre en el cual las milicias de los Janjaweed tratarían de cerrar los campos que dan refugio a millones de personas.

Según una estimación de la revista «Science» de setiembre de 2006 en Darfur habían muerto unas 200.000 personas. Por otra parte hay 200.000 refugiados en Chad que están en campamentos cercanos a la frontera y por lo tanto están expuestos a ataques de los Janjaweed desde Sudán.

Si bien el gobierno de Khartum es el principal villano de la crisis, no es el único. Como lo explica Julio «se está convirtiendo en uno de esos conflictos intratables en los cuales los que quieren evitar toda solución dominan la situación. El presidente de Chad, Idriss Deby quiere que Darfur esté en llamas para poder acusar de sus problemas internos al gobierno de Khartum y el presidente sudanés Omar al-Bashir desea que sigan los derramamientos de sangre para darle un pretexto para no implementar el acuerdo de paz firmado en mayo del año pasado, que obligaría a su gobierno a compartir la riqueza y el poder en su país con la población negra africana».

El fiscal de la Corte Internacional de Justicia, Luis Moreno Ocampo dio a conocer recientemente el resultado de una investigación que duró 20 meses. «La fiscalía estableció que hay fundadas razones para creer que Ahmad Muhammed Harun (un ministro en el gobierno de Khartum) y el líder miliciano Ali Muhammed Ali Abd-Al-Rahman (mejor conocido como Ali Kushaib) son responsables de 51 cargos de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra. Estos crímenes fueron cometidos durante ataques a la aldea de Kodum y las ciudades de Bindisi, Mujkar y Arawala en el oeste de Darfur entre agosto de 2003 y marzo de 2004″.

Sudán rechazó los cargos y el ministro de Justicia, Ali Al-Mardhi, dijo que ningún ciudadano sudanés sería entregado al Tribunal Internacional por presuntos crímenes».

La crisis humanitaria en Sudán, con unos dos millones de personas desplazadas, no ha conmovido demasiado al mundo. No hay manifestaciones ni en Londres ni en Milán y mucho menos las hay en el mundo árabe e islámico. Por el contrario, Omar Al-Bashir, el patrocinador no demasiado secreto de los Janjaweed, recibe de tanto en tanto muestras de solidaridad de líderes islamitas. Por ejemplo, recibió estos días el significativo respaldo de Mahmud Ahmadinejad, el presidente de Irán, que fue a visitarlo a Khartum. Por supuesto, Ahmadinejad, no se ocupó para nada de Darfur ni de sus refugiados africanos. En cambio, explicó a su colega sudanés que los «sionistas son la personificación de Satán». *

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