El desafío energético del siglo XXI
EL TEMA del etanol y de las fuentes renovables de energía ha saltado al primer plano a raíz de la firma del memorando de entendimiento sobre los biocombustibles suscrito por Brasil y Estados Unidos el 9 de marzo. El tema interesa a Uruguay: fue evocado en la etapa siguiente del viaje del presidente Bush en su encuentro con Tabaré Vázquez en Anchorena, y había sido anticipado por Lula al presidente uruguayo en el mismo escenario. Esto se refiere principalmente a las plantaciones de caña de azúcar en Bella Unión para la producción de etanol. Entre los antecedentes uruguayos en la materia se ha recordado justamente la experiencia (frustrada) del ingenio azucarero de Arinsa. Veamos ahora cómo está planteado el tema en Brasil, con los antecedentes que salieron a luz a raíz de los recientes acuerdos y sus posibles proyecciones internacionales.
Respuesta al desafío
El acuerdo suscrito prevé inversiones en el desarrollo de la tecnología para la producción de biocombustibles, establecimiento de un padrón global en su producción y transferencia de tecnología a otros países (entre los que puede estar Uruguay). La intención del gobierno brasileño es expandir el mercado de las fuentes de energía baratas y sustentables y estimular la generación de riqueza y empleo en las regiones productoras. En ese marco el acuerdo es una respuesta al gran desafío energético del siglo XXI. El presidente Lula manifestó que el uso creciente de los biocombustibles será una contribución inestimable para la generación de riqueza, inclusión social y reducción de la pobreza en muchos países pobres.
Brasil es hoy el país con la tecnología más avanzada en la producción de biocombustibles, lo que responde a investigaciones que se vienen desarrollando desde hace 30 años. En el caso del alcohol, produce 18 mil millones de litros por año a partir de 3 millones de hectáreas de caña de azúcar. Más del 80% de los autos cero kilómetro que se venden en Brasil son flex-fuel, o sea que permiten el uso de alcohol y de gasolina. El etanol brasileño es 50% más barato que el norteamericano, producido a partir del maíz. Pero el etanol brasileño es fuertemente gravado en su entrada a Estados Unidos, uno de los temas planteados por Lula a Bush en el sentido de abatir esas barreras. Los dos países juntos participan en 72% en el mercado mundial del etanol. El presidente brasileño planteó que las tecnologías se transfieran a los países de América del Sur, de América Central, del Caribe y de Africa, «como una contribución inestimable a la generación de recursos, inclusión social y reducción de la pobreza en los países más afectados». La expansión de los biocombustibles contribuirá eficazmente a reducir la emisión de gases y el efecto invernadero, sobre todo en Estados Unidos, responsable del 25% de esas emisiones y que elude todo compromiso con el Protocolo de Kyoto.
Biocombustibles en el PAC
El Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), que compendia la actividad económica de Brasil para el próximo período, incluye una serie de incentivos para la producción de etanol y biodiesel. Se destinarán en los próximos cuatro años 17,4 mil millones de reales (en dólares hay que dividir por 2,2 aproximadamente) para erigir 46 usinas de biodiesel y 77 de etanol, además de la construcción de 1.150 kilómetros de ductos para el transporte de combustibles. El Bndes (Banco de Desarrollo Económico y Social) prioriza el acceso al crédito de toda la cadena productiva de etanol: usinas, bienes de capital, empresas de ingeniería, cadena automotriz.
El gobierno también reduce la alícuota del Impuesto sobre Productos Industrializados (IPI) que incide en los autos movidos a alcohol o de tipo flex-fuel.
En el caso del biodiesel, la legislación establece que hasta 2013 todo el diesel vendido deberá tener una adición mínima de 5% de biodiesel. El Bndes ofrece un programa de financiamiento especial con ese fin, en proyectos de producción de 300 millones de litros por año. Los bancos de Brasil, del Nordeste y de Amazonia financian la agricultura familiar que cultiva materia prima para la producción de biodisel. El BB liberó 13,5 millones de reales para Piauí, lo que garantizará la producción de 24 mil hectáreas en la próxima zafra, beneficiando a 8 mil familias.
El gobierno creó un Sello Combustible Social concedido por el Ministerio de Desarrollo Social a los productores de biodiesel que promuevan la inclusión social y el desarrollo regional por medio de la generación de empleo y de recursos para los agricultores familiares. El poseedor del sello cuenta con una reducción de alícuotas de varios impuestos y favorables condiciones de financiamiento; para ello debe adquirir un mínimo de materia prima proveniente de la agricultura familiar y garantizar asistencia técnica a dichos agricultores.
Ambiente, alimento y bosques
En el lanzamiento de estos planes Lula insistió en sus efectos para la defensa del medio ambiente y evitar la contaminación, y a la vez afirmó que se desarrollarán «sin afectar el suministro de alimentos y sin dañar los bosques tropicales». Sobre estos puntos se han formulado objeciones diversas, que quizá veamos en próxima nota. *
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