La política del Ejército estadounidense hacia los homosexuales
La política del Ejército estadounidense hacia los homosexuales los obliga a esconder su orientación sexual, según la ley apodada «No preguntes, no digas», adoptada durante el primer mandato del presidente Bill Clinton.
Esta política («don’t ask, don’t tell») entró en vigor en febrero de 1994 después de duros debates durante el primer mandato de Bill Clinton y que afectaron sus relaciones con el Ejército.
Buscaba facilitar la integración de homosexuales en el Ejército y poner fin a las diferentes formas de acoso o de amenazas de las que podían ser víctimas los homosexuales que se enrolaban.
Esta reglamentación estipula que «la orientación sexual es un tema personal y privado» y que «la homosexualidad no impide en sí misma el ingreso a las fuerzas armadas (…) salvo en caso de manifiesta conducta homosexual».
Está prohibido, bajo pena de exclusión, «tocar a una persona del mismo sexo o dejarse tocar con el objetivo de satisfacer un deseo sexual». La exclusión también puede ser decidida en caso de acto o matrimonio homosexuales. Caminar de la mano de una persona del mismo sexo o besarse puede generar una investigación administrativa por parte de los superiores jerárquicos.
En cambio, desfilar en una manifestación homosexual, frecuentar un bar notoriamente identificado como homosexual o leer revistas «gays» no constituyen en sí mismas «manifestaciones de homosexualidad». La responsabilidad del inicio o no de una investigación es dejada en manos de los comandantes directos de los reclutas involucrados. Pero la ley, que deja numerosas zonas de sombra, ha sido desde entonces objeto de controversia, y un juez federal neoyorquino la consideró inconstitucional, en nombre de la defensa de la libertad de expresión.
La aplicación de esta reglamentación depende ampliamente de la buena voluntad de los miembros de las fuerzas armadas, la mayoría de las cuales es hostil, en diversos grados, a la presencia de homosexuales, como demuestran las últimas declaraciones del jefe de estado mayor conjunto de EEUU, general Peter Pace, que estimó el martes que la homosexualidad es «inmoral».
Esta ley es objeto de nuevos debates entre el gobierno de George W. Bush, el Congreso y el Pentágono, en un momento en el que el Ejército necesita reclutas adicionales tras las intervenciones estadounidenses en Irak y Afganistán. *
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