Más atentados en Bagdad pese a despliegue militar
Bagdad lloraba ayer lunes a las víctimas de los atentados que dejaron 43 muertos el domingo, incluyendo a 31 peregrinos chiitas, mientras las fuerzas estadounidenses e iraquíes continuaban la operación lanzada a mediados de febrero para fortalecer la seguridad.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, exigió a Irán y Siria que pasen de las palabras a los actos, después de la conferencia internacional realizada el sábado pasado en Bagdad.
Cinco soldados norteamericanos murieron en Irak el domingo. Un coche bomba estalló el domingo en el barrio de Kerrada, en el centro de la capital, matando a 31 peregrinos que regresaban de la ciudad santa de Kerbala después de haber conmemorado el 40º día después del aniversario de la muerte del imán Hussein, asesinado en 680 por la dinastía sunita de los Omeyas.
Los ataúdes, cubiertos de banderas iraquíes, fueron colocados en los techos de camionetas y minubuses. Estos vehículos tomaron la ruta hacia Nayaf, a 160 km al sur de la capital, donde son enterrados los chiitas, que desean descansar junto al imán Ali, la figura más reverenciada del islam chiita. Según las autoridades locales, entre 6 y 9 millones de chiitas visitaron Kerbala en los últimos días. Muchos se encuentran aún en las carreteras y deben atravesar zonas peligrosas, de mayoría sunita, como el «triángulo de la muerte», al sur de Bagdad.
Un convoy del Ministerio de Agricultura fue ametrallado el lunes por hombres armados, que mataron a un guardia e hirieron a otro en el centro de Bagdad, donde los norteamericanos continúan aumentando su presencia en el marco del plan de seguridad llamado Fardh al Qanoon (Imponer la ley), lanzado el 14 de febrero.
La violencia continuó este lunes en el todo país.
En Iskanderiyah (a 60 km al sur de Bagdad), tres obuses de mortero que cayeron en un terreno deportivo mataron a dos adolescentes.
Un civil fue asesinado en un falso retén en Moqdadiyah (a 110 km al noreste de Bagdad), y una persona falleció al estallar una bomba al paso de su vehículo en Bani Saad, a 35 km al noreste de la capital.
Unos 17.500 soldados estadounidenses se están desplegando como refuerzo en la capital y otros 4.000 en la provincia rebelde sunita de Al Anbar (oeste). Por otra parte, Bush autorizó el envío de otros 2.400 soldados para ocuparse de la logística y de 2.200 policías militares adicionales. *
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