Exitoso paso de Chávez por Argentina y no solamente contra la gira de Bush

Venezuela quiere salir del sultanato

También, claro, de Brasil y del contexto del Mercosur, sacudido por contradicciones generadas en sus asimetrías, que en la voz del venezolano son de aquellas que pueden centrifugarla y por eso clama por resolverlas a favor de Uruguay, Paraguay y Bolivia.

La alianza argentino-venezolana dio un nuevo paso de fortaleza con la estancia del coronel-presidente en Buenos Aires. Se suscribieron once acuerdos económicos donde luce como estrella joven que Pdvsa creará un departamento agrícola que contará con el know how del rey de la soja criolla, Gustavo Grobocopatel. Es un joven con bisabuelos provenientes de Besarabia, que con «los Grobo» revolucionó la producción sojera en el país. De la mano del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, mantuvo el pasado lunes una charla de siete horas en Caracas. En Olivos, el viernes, se formalizó el acuerdo entre «Grobo» con la petrolera estatal, santificada por Néstor Kirchner y Chávez y la presencia activa de Cristina Fernández, presencia que la afirma como la candidata presidencial del oficialismo.

La cosa es más compleja. Cristina será en Caracas la principal oradora en el acto central de la Confederación de Asociaciones Israelitas en Venezuela (CAIV), el 24 de este mes, por el 40° aniversario de esa entidad y punto internacional de encuentro del judaísmo para hacer pesar diferencias fuertes con Chávez. No son normales las relaciones entre la dirigencia de la comunidad judía y el gobierno bolivariano, por la lucha de intereses y por enfoques diferenciados sobre la situación en Medio Oriente, pero dichas internacionalmente como que hay antisemitismo. A no confundirse: la candidata irá al mitin con el acuerdo de Chávez; resulta difícil de sostener que vaya a crearle un problema al aliado mayor de su marido. Además Grobocopatel es un destacado integrante de la comunidad judeo-argentina.

Está claro que Chávez, que estaba invitado desde antes que se conociera la gira del inquilino de la Casa Blanca, buscó convertir su estancia en cruzada contra George Bush en gira por países socios en el Mercosur. El acto multitudinario de repudio al estadounidense en un estadio de fútbol desbordado, con Chávez como orador excluyente, tuvo el respaldo logístico del gobierno. Como tal cantó ausente, medias tintas comprensibles obviamente, que enfurecieron a la oposición habitual y que no hará que Washington mire con alegría el gesto del habitante de la Rosada.

 

Negocios para empresarios argentinos

Hay quien piensa que Kirchner ha buscado enviarle un mensaje envenenado a Tabaré Vázquez para contrastar actitudes frente al más impopular de los presidentes estadounidenses. La experta del estadounidense Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), Julia Sweig, piensa que Bush eligió visitar a Vázquez para enviar una señal a Argentina, pero también al presidente Hugo Chávez «y al resto de nosotros de que Estados Unidos es capaz de construir una relación con un gobierno con el que no necesariamente comparte la ideología, pero comparte valores comunes». Especular no tiene límites.

En cambio es real que a hombres como el jefe de gabinete, Alberto Fernández, ni Chávez y menos el acto antiimperialista de los jacobinos del kirchnerismo (aunque casi toda la izquierda lo avaló sin abuchear a Kirchner, un dato a retener) le pareció un gambito conveniente. Dicen que el canciller Jorge Taiana comparte esa aprensión acaso por lo que pueda incidir en las relaciones con Estados Unidos, donde deberá estar en semanas debatiendo algo que es música para los del Norte: acuerdos de lucha contra el terrorismo nuclear.

Regresemos a Chávez y al marco de la región. Venezuela ha avanzado ostensiblemente en el cumplimiento de los requisitos que impone su ingreso al Mercosur. El protagonismo con fuerte histrionismo lo ubicaría en contradicciones con Lula y el propio Kirchner. La mejor información que llega de Itamaraty afirma que las relaciones de Brasil con Venezuela son muy fuertes y que las diferencias que tienen con la exhuberancia del caribeño no modifican las grandes tendencias de fondo. Tanto es así que el brasileño se negó a hablar sobre su aliado con Bush el viernes e irá en abril a Caracas, lo que acaso derive en una Cumbre más amplia. La firma del acuerdo marco sobre biocombustible, la nueva vedette de la economía de Estados Unidos, no modifica el rumbo de Itamaraty sobre su prioridad por el Mercosur.

Lo mismo ocurre con los vínculos Chávez-Kirchner. Más allá de las palabras altisonantes, lo que avanza con fuerza son instrumentos de cambio en las relaciones económicas de Venezuela. El espacio regional que adquiere mayor autonomía en el mundo globalizado permite, con el aporte específico de cada país, ir coadyuvando a que Venezuela pueda salir del «sultanato». Todo es además útil para Kirchner, que quiere soldar su alianza con un sector de los empresarios que en parte también van invirtiendo en Venezuela. «Estamos alcanzando acuerdos estratégicos de inversión para el proceso de reconversión productiva», dijo Kirchner. Chávez señaló que su país debe «dejar atrás el modelo monoproductor de petróleo», que sería su gran legado para la historia.

Apoyo a Chávez ratificó la construcción del gran gasoducto del sur, la enorme obra de integración energética que junto al Banco del Sur irá modificando positivamente la construcción del proceso de integración sudamericana. El ducto, que para la derecha es una fantasía, tiene el pleno apoyo de Brasil y como se trata de un trabajo de largo aliento y plazo, se construirá en Venezuela una planta que licuará el fluido para ser transportado por grandes barcos, por caso a Argentina, donde otra planta a construirse permitirá gasificar nuevamente, espantando los posibles cuellos de botella en materia de energía que siempre penden como amenaza en este país. El viernes Brasil aceptó finalmente participar en el proyecto del Banco del Sur, al que también se incorpora Bolivia.

No es un misterio que el periplo Bush W. tiene impronta antibolivariana. Ni Lula ni Tabaré aceptaron sumarse a esa cruzada débil y eso marca otras de las debilidades de la gira.

A Kirchner se le critica no hacer nada para ingresar al club que crearon Lula y Bush. En rigor Argentina está excluida pese a ser uno de los grandes productores mundiales de maíz, soja y aceites vegetales del Foro Internacional de Combustible lanzado hace una semana en la ONU para crear las normas internacionales sobre el etanol.

Chávez calificó de «irracional» cualquier plan que pretenda «utilizar las tierras buenas que quedan en los países del sur» para sembrar alimentos que se destinarán «a los vehículos del norte». La crisis energética de Estados Unidos tiene su talón de Aquiles en el irracional uso de los automóviles. En su modelo, nada menos. *

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