Cientos de miles de conservadores españoles rechazaron la política antiterrorista de Zapatero
El presidente de los populares, Mariano Rajoy, encabezó la marcha con una pancarta con el lema «España por la libertad. No más cesiones a ETA», acompañado por la cúpula de su partido, los presidentes regionales de la formación conservadora, los alcaldes y el ex presidente del gobierno José María Aznar.
Los manifestantes portaron numerosas banderas españolas y lazos azules, como símbolo de rechazo a ETA.
En la primera fila, además de Rajoy se encontraban también su secretario general, Angel Acebes, y el portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana.
También ocuparon un lugar destacado junto al ex presidente del gobierno Aznar y su esposa, la concejala del ayuntamiento de Madrid Ana Botella, así como algunas víctimas del terrorismo, como María del Mar Blanco, hermana de Miguel Angel, un joven concejal del PP asesinado por ETA y cuya muerte, tras un secuestro de dos días en 1997, causó una honda conmoción en España.
La manifestación, a la que se sumaron plataformas ciudadanas y organizaciones de víctimas, comenzó a las 17.00 hora española en la emblemática Puerta de Alcalá, junto al madrileño Parque de El Retiro, y concluyó en la Plaza de Colón.
Esa ruta cubre un recorrido que puede albergar a unas 919.752 personas, según el cálculo realizado por la Comisaría General de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional de España, revelado por la prensa en la capital española.
La de ayer fue la primera manifestación convocada por el PP en esta legislatura, aunque anteriormente se ha sumado a las convocatorias realizadas por distintas organizaciones.
Más de 700 autobuses procedentes de toda España trasladaron a Madrid a miles de personas desde las provincias.
Los objetivos de la protesta, según explicó Rajoy, fue expresar el rechazo a una «decisión política» del presidente del gobierno «sometiéndose al chantaje de una organización terrorista» y exigir que esa decisión sea «rectificada».
El dirigente popular se refirió a la flexibilización del régimen penitenciario del etarra José Ignacio de Juana Chaos, que ha permitido su trasladado de un hospital de Madrid a otro de San Sebastián en el País Vasco y que, una vez que se recupere, podrá acabar de cumplir su condena en su domicilio bajo vigilancia policial.
De Juana hizo una huelga de hambre de cuatro meses para exigir que le fuera levantada una segunda condena que le fue impuesta por unos artículos en los que los jueces vieron un delito de amenazas, una vez que había cumplido 18 años de prisión por el asesinato de 25 personas en los años 80, por los que fue condenado a una pena de 3 mil años.
Al etarra se le había aplicado el anterior Código Penal español de la época de Franco. Esa ley fue reformada para que los condenados por terrorismo no puedan redimir años de condena.
La manifestación fue precedida de concentraciones también convocadas por el PP en las capitales de provincias, en las que decenas de miles de personas rechazaron la concesión de la prisión atenuada a De Juana Chaos.
Para el PP, el gobierno ha sentado «un precedente escandaloso» con su decisión, un hecho que aseguraron «humilla a las víctimas y doblega al Estado de derecho».
El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que el Ejecutivo mantendrá su decisión, respetando a los que piensen distinto y sin responder a insultos y descalificaciones. *
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