Una comparación del presidente Bush
Hablando el lunes ante la Cámara de Comercio Hispana en Washington el presidente Bush dijo que en su próximo viaje a Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México se propone lanzar un plan para la región similar a la Alianza para el Progreso del Presidente Kennedy en 1961. La comparación tiene mucha miga.
Escepticismo anticipado
Digamos ante todo que en los propios Estados Unidos, tanto los analistas independientes como buena parte de la oposición demócrata consideran esta gira como un intento de reflotar en algo el prestigio de los EEUU y de Bush en la región, más alicaído que nunca, lo mismo que en el plano interior. Otros hablan de minimizar los daños que provoca su política, en particular la guerra de Irak. En general la gira es visualizada con mucho escepticismo, y se duda por anticipado de sus resultados.
En concreto, Bush prometió el envío de una embarcación médica que realizaría escalas en una docena de países para tratar 85 mil pacientes y realizar 1.500 cirugías. Lo primero que salta a la vista es que esta iniciativa no resiste la comparación con lo que ya ha hecho Cuba, por sus únicos medios, con la Operación Milagro en una serie de países de América Latina, con sus misiones médicas en el continente y en el mundo y con el centro de estudios médicos en La Habana donde estudian y se gradúan jóvenes de decenas de países. Se recuerda asimismo que la política del gobierno de Bush golpeó directamente la atención a la salud de sus compatriotas, colocando fuera del alcance del Medicare a millones de ciudadanos de escasos recursos. Y si Bush se declara conmovido por el elevado número de latinoamericanos que viven con menos de dos dólares diarios, también debe tomarse en cuenta que el número de pobres aumentó considerablemente bajo su gobierno.
Volviendo al tema de la salud, ha estallado el gran escándalo de lo que acontece en el hospital militar Walter Reed, donde deben recibir tratamiento los heridos de guerra. Se reveló que la atención es deficiente, inhumana desde todo punto de vista. El director jefe, general George Weightam, ha confesado estos «errores» y debió renunciar. Para los mandos militares, los heridos de guerra son carne de cañón y nada más. Esto se vincula a otras barbaridades perpetadas en Afganistán e Irak, como veremos luego.
La revolución de las letrinas
Ya en el plano general, la comparación con la Alianza para el Progreso de que hizo gala Bush coloca sobre el tapete las acertadas definiciones del Che Guevara al respecto. La fementida Alianza fue lanzada al ruedo en el curso de la conferencia del CIES (Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA), realizada en agosto de 1961 en Punta del Este. El secretario del Tesoro Douglas Dillon representó a EEUU. Habían transcurrido apenas cuatro meses de la invasión de Playa Girón, que el pueblo cubano aplastó en 72 horas. El Che caracterizó la Alianza como la revolución de las letrinas, que se proponía arrojar algunos dólares (pocos) como migajas para desviar a los pueblos del continente del camino de los cambios de fondo que la revolución cubana había inaugurado.
En aquel momento Cuba estaba sola, aunque rodeada por el anillo de la solidaridad. Hoy la situación del continente es radicalmente distinta. No por azar se advierte desde Cuba que «la gira del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, por América Latina pretende dividir y revertir el proceso de cambios iniciado con la llegada al poder de gobiernos progresistas y revolucionarios en la región».
Los desastres de la guerra
Así denominó Goya una serie de sus estampas. Hoy la gira de Bush coincide con un momento en que el mundo entero se estremece de horror ante los actos de barbarie continua que perpetran las tropas de ocupación norteamericanas en Irak, en Afganistán y en la base de Guantánamo. Los ejemplos se multiplican todos los días.
El lunes la aviación yanki arrasó con bombas de 900 kilos un edificio habitado por civiles en Kabul provocando cuantiosas muertes, entre ellas las de varios niños. Era en represalia a acciones de la resistencia, cada vez más activa, que había atacado una base de la OTAN en Kapisa, al norte de la capital. El domingo las tropas de ocupación habían perpetrado otra matanza de diez civiles tras un ataque a un convoy en Jalalabad, al este del país. Karzai llama a las tropas de la OTAN, dirigidas por EEUU, a evitar la muerte de civiles…
Cada día se registran en Irak decenas de muertos, que ya ni siquiera son noticia en los informativos, y en ellas participan directamente soldados norteamericanos. En EEUU se está juzgando actualmente a un grupo de militares que después de emborracharse irrumpieron en una vivienda en Bagdad, metieron en una habitación al padre, la madre y una niña pequeña, violaron todos a una niña de catorce años, luego le prendieron fuego y mataron a todos los familiares. Uno de los soldados se declaró culpable y acusó a sus compañeros para evitar la pena de muerte. Hemos visto algunas de las escasas filmaciones sobre estas agresiones a sangre y fuego contra las familias iraquíes, que se reiteran a diario.
En Guantánamo los presos siguen sometidos a torturas aberrantes, se les impide presentarse ante las cortes norteamericanas y el Departamento de Justicia alega que la tortura psicológica no es tortura (aunque allí los 500 presos padecen los dos tipos de vejámenes).
Estos son algunos de los hechos que el presidente Bush deja atrás al iniciar el viernes su gira por cinco países de las tres Américas. *
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