Fujimori: "El motín está conjurado"

Las autoridades peruanas controlaron un motín de rebeldes de Sendero Luminoso que mantuvieron durante casi tres días a 24 policías como rehenes en una cárcel, informó ayer el presidente Alberto Fujimori.

El amotinamiento de unos 50 presos dejó como resultado un recluso muerto a manos de sus companeros cuando intentaba acogerse a la solicitud de terminar la protesta, y siete policías heridos, informó el mandatario.

«Ya ha sido conjurado este amotinamiento… la demanda de que se les considere como prisioneros de guerra o que desaparezca el penal de la Marina de Guerra ha sido rechazada rotundamente», dijo Fujimori en conferencia de prensa en Lima.

Sin embargo, el mandatario no informó a qué acuerdo se habría llegado con los guerrilleros presos, quienes pedían mejoras de las condiciones en la cárcel de máxima seguridad de Yanamayo, 1.315 kilómetros al sudeste de Lima y a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar.

Guardia

«Este motín nos ha hecho recordar que no debemos bajar la guardia», dijo Fujimori al finalizar, aparentemente en forma pacífica, la revuelta que comenzó el domingo en la noche.

El motín ocurrió en plena campana electoral, por lo que algunos analistas consideran que puede ser aprovechado por el mandatario, quien se lanzó por un tercer período, por su reconocimiento en la exitosa lucha contra los grupos rebeldes.

Los rebeldes del otrora considerado grupo guerrillero más sangriento del mundo también pedían la presentación en público de Abimael Guzmán, su líder condenado a cadena perpetua desde 1992 y recluido en una base naval en Lima.

«Si hay una mayor peligrosidad de que se produjeran más amotinamientos con consecuencias difíciles, no descartamos que podamos ampliar las celdas que existen en la base naval», afirmó Fujimori.

En las frías celdas del penal de Yanamayo, cerca del lago Titicaca, están recluidos en total 182 guerrilleros de Sendero Luminoso, unos 64 miembros del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), 10 rebeldes arrepentidos y 71 delincuentes comunes. Familiares y organizaciones de derechos humanos reclaman que los presos en ese penal viven en condiciones «infrahumanas», con sólo una visita mensual, una hora de salida al patio y en pequenas celdas bipersonales.

Carteles

Seis horas después de que anunciara que había conjurado el motín de presos, una nueva serie de carteles y un trapo rojo con la hoz y el martillo asomaron por los muros de la cárcel de Yanamayo. Los enviados de Radioprogramas y de Canal N narraron que escucharon arengas desde el exterior del presidio, sembrando la confusión entre la prensa sobre lo que ocurría, luego de que el presidente peruano hubiera declarado que el motín «había sido conjurado».

No fue posible precisar con las autoridades si el motín renacía o no.

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