Jefe de Estado, Jalal Talabani, continúa hospitalizado por fatiga

El vicepresidente de Irak escapó de un atentado

Por la mañana, el vicepresidente chiita Adel Abdel Mahdi y el ministro chiita de Obras Públicas, Ryad Ghraib, resultaron «levemente heridos» por la explosión de una bomba en la sede de ese ministerio en Bagdad, según un diputado de su coalición, la Alianza Unificada Iraquí, Jalal al-Din al-Saghir. El atentado dejó al menos cinco muertos y 31 heridos, según una fuente policial.

Sin embargo, al final de la jornada, el consejo de ministros anunció sin embargo una buena noticia para los iraquíes al aprobar un proyecto de ley sobre los hidrocarburos, que permitirá una distribución equitativa entre las provincias de los ingresos procedentes del sector petrolero y abrirá la vía a las inversiones extranjeras.

Calificado de «tentativa de asesinato» por la televisión pública Al Iraquia, el ataque fue bien preparado con antelación, puesto que estalló durante una ceremonia en la cual participaban el vicepresidente y el ministro.

Según una fuente de la policía, el artefacto fue colocado cerca de la sala en la que se encontraban estos responsables, mientras que el diputado chiita señaló que había sido escondido «en el techo de la sala de la reunión».

El vicepresidente «fue sometido a varios exámenes médicos en el hospital antes de volver a su despacho», afirmó al-Din al-Saghir.

Horas más tarde, otro atentado golpeó el barrio de Ramadi, en el oeste de la capital. Un total de 14 personas, entre ellas tres niños, fallecieron al estallar una ambulancia cargada de explosivos proyectada por un kamikaze contra una comisaría de policía.

Este barrio está controlado por una tribu sunita opuesta a Al Qaeda, según una fuente médica.

Mientras tanto, el estado de salud del presidente Talabani, trasladado el domingo hacia Jordania tras serle diagnosticado una «gran fatiga y deshidratación», fue calificado de «bueno» por su médico del centro Rey Hussein de Ammán.

De todas formas, Talabani, de 74 años, permanecerá hospitalizado durante «varios días» como «medida de precaución», informó.

Por otra parte, el consejo de ministros aprobó la esperada ley de hidrocarburos, que será sometida ahora al Parlamento.

El texto abre la posibilidad a las empresas extranjeras de explotar el petróleo iraquí pero también establece que los ingresos sean repartidos entre las 18 provincias del país.

«Esta ley está fundada en el interés nacional», se felicitó ayer por la noche el primer ministro, Nuri Al Maliki.

El embajador de Estados Unidos en Irak, Zalmay Jalilzad, aplaudió el hecho de que la ley «reafirme la pertenencia de los recursos petroleros y de gas a todos los iraquíes».

El ejército estadounidense anunció por su parte haber descubierto el sábado, a 25 km al norte de Bagdad, un escondite que contenía 150 proyectiles EFP, el tipo de armas que Irán proporciona a las milicias iraquíes, según acusa Washington, y 19 obuses de mortero con inscripciones iraníes.

Las fuerzas de este país informaron igualmente de la muerte de un marine, fallecido ayer en combate en la provincia de Al Anbar, lo que eleva a 3.154 el número de militares estadounidenses fallecidos desde la invasión de Irak en marzo de 2003. *

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