Internet árabe: un riesgoso espacio de libertad
Recientemente el foro de debates sobre el Medio Oriente en Internet «Bitterlemons» dedicó una de sus mesas redondas virtuales a lo que denomina la «Blogosfera árabe», es decir a los espacios independientes en Internet en el mundo árabe. La mesa redonda consta de cuatro intervenciones: «Los nuevos revolucionarios» de Ammar Abdulhamid, «Los blogs árabes brindan a la juventud un espacio para expresarse» de Mona Eltahawy, «Blogging para un mejor entendimiento» de Ahmed al-Omran y «Revolución y cambio en la era de internet» de Esra´a al-Shafei. Como es habitual en este sitio de Internet, cada artículo tiene su subtítulo que trata de resumir su idea central : «El blogging se está convirtiendo en una seria amenaza a la autoridad tradicional en la región, sea política o religiosa», «El sitio Web de una persona se equipara a un dictador enojado», «Los gobiernos de la región deberían dejar de gastar tiempo y recursos persiguiendo a los bloggers e interesarse más por los beneficios que les pueden brindar», «El blogging en el mundo árabe implica muchos riesgos, que numerosas personas comprenden y aceptan». Dos de los autores, Ammar Abdulhamid y Mona Eltahawy, viven en los Estados Unidos (el primero es sirio y fue forzado a exilarse por sus críticas al régimen de Assad) y los otros dos viven respectivamente en Arabia Saudita y Bahrein.
Abdulhamid comienza por contar que el «blog» que inició el 6 de febrero de 2005 cambió su vida. Definiéndose como disidente y autodeclarado hereje, integra un comité internacional para la defensa de los «bloggers» , integra un jurado de la Deutsche Welle en la competencia anual por los mejores «blogs» y formó la comunidad Tharwa para estimular al activismo democrático en el mundo árabe.
El «blogger» sirio dice que quizás la atención internacional que tuvo su espacio en Internet quizás le haya salvado la vida, ya que informó en él de los interrogatorios a que lo sometió la policía siria antes de que pudiera exilarse en setiembre de 2005. Abdulhamid señala que un destino similar puede haber sido el de Ala of Alaa y Manal Bit Bucket, que fueron encarcelados por su activismo en Internet contra el régimen del presidente Mubarak en Egipto y luego liberados por la presión internacional.
El comentarista sirio se pregunta: ¿Cómo es posible que una actividad de alcance reducido como el blogging pueda constituir una amenaza para duros regímenes dictatoriales?
Y responde: «La respuesta depende en no pequeña medida del hecho de que la política a menudo tiene más que ver con percepciones que con realidades. Si es así en el mundo libre, lo es mucho más en nuestro mundo decadente, que todavía se alimenta con el humo tóxico de viejas glorias y sigue desnutrida espiritualmente un siglo después del advenimiento de la modernidad».
«O para decirlo brevemente, regímenes que se sienten constantemente amenazados por enemigos externos o internos, tienen buenas razones para temer toda iniciativa independiente que florezca en nuestras tierras infértiles»
«Otra razón que hace que el blogging en nuestra región y en el mundo sea tan interesante y atractivo es su capacidad de romper barreras que antes parecían indestructibles en nuestras mentes, barreras tales como la posibilidad de dialogar con el «enemigo». Nunca este fenómeno fue más visible que durante la guerra de 33 días el verano pasado en el Líbano, durante la cual bloggers israelíes y libaneses se enfrascaron en una viva polémica, que a menudo se caracterizó por su equilibrio y el deseo de entendimiento entre ambas partes».
Mona Eltahawy cuenta de varios casos de abuso de los Derechos Humanos, tales como los ataques sexuales a mujeres durante una celebración religiosa en El Cairo en octubre de 2006, que tomaron estado público y se convirtieron en noticia internacional gracias a bloggers egipcios.
Eltahawy denuncia que las autoridades de Bahrein arrestaron a tres moderadores de un foro de Internet en 2005, pero que fueron liberados gracias a una campaña de «bloggers» a su favor. Asimismo da a conocer la triste historia del «cyber-disidente» tunecino Zouhair Yahiyaoui que fue arrestado en 2002 y permaneció 16 meses en prisión por «difundir noticias falsas». Falleció prematuramente a los 36 años en marzo de 2005.
El artículo de Ahmed al-Omran tiene un carácter más teórico y general. Al-Omran comienza por señalar que «durante mucho tiempo, casi todo el mundo estuvo de acuerdo en que los medios en el mundo árabe no reflejaban la realidad en una zona plagada por guerras y conflictos durante seis décadas. Hace unos diez años, canales de TV por satélite comenzaron a invadir la región iniciando una nueva era, especialmente con canales como Al-Jazira que cambió la manera en que recibimos las noticias. Sin embargo, los medios árabes continuaron mayormente en poder o bajo el control de los gobiernos y las escasas fuentes alternativas estaban muy censuradas o el acceso a ellas era muy limitado si no inexistente».
«Luego Internet entró en las casas de las familias árabes y con ellas se abrieron nuevas posibilidades; gracias a la red la gente no es más consumidora pasiva de los medios tradicionales».
Pero el ciberespacio no siempre permite escapar a la larga mano de gobiernos dictatoriales. En el «Daily Star» de Beirut del 20.2.07, Tom G. Palmer y Raja Kamal reclaman la libertad de Abdelkarim Nabil Suleiman, un blogger egipcio, que podría ser sentenciado a 15 años de prisión por el crimen de expresar su opinión sobre temas de educación, derechos de la mujer y reformas gubernamentales. Lamentablemente nadie puede garantizar que casos como éste no sigan repitiéndose mientras la democracia solo siga siendo un ideal lejano en la mayor parte del mundo árabe. *
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