El Congreso (y el pueblo) contra Bush

Los senadores republicanos están maniobrando para impedir que el Senado se pronuncie en el mismo sentido que lo hizo la Cámara de Representantes el viernes pasado, contra el envío de más tropas a Irak anunciado por el presidente Bush el 10 de enero. El pronunciamiento de la Cámara baja tuvo extraordinaria repercusión, porque es el primer rechazo directo a la política de Bush desde la invasión de marzo 2003 y porque corresponde al sentir del pueblo estadounidense, dos de cada tres integrantes (63%) reclaman el regreso de los soldados.

 

Provocación ante el rechazo de la escalada

«El Congreso desaprueba la decisión del presidente George W. Bush» de enviar más tropas, dice en forma categórica la moción, aprobada por 246 votos contra 182 y con 6 abstenciones. La votación refleja no sólo a la mayoría demócrata en el Congreso tras las últimas elecciones legislativas y de gobernadores, sino también a 17 diputados republicanos que apoyaron la moción triunfante. En el debate se calificó la política del presidente como una escalada, en palabras del líder de la (débil) mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid. Por su parte Hillary Clinton, aspirante a la nominación demócrata a las presidenciales de 2008, propuso una hoja de ruta de gradual retiro de las tropas, señaló que Bush brega «por una escalada en la guerra, no para detenerla» y prometió que de ser electa actuará en esa dirección.

La reacción de la Casa Blanca fue destemplada. Machacó con que la resolución no es vinculante y lo reiteraron hasta el cansancio la CNN y las agencias estadounidenses por el mundo, como si esto pudiera reducir su significación política. Y le agregó una provocación: el mismo viernes, apenas aprobada la resolución de la Cámara tras cuatro días de debates, el Pentágono anunció que acelerará el ritmo de despliegue de los 21.500 hombres de refuerzo, y que el primer contingente se embarcará tres meses antes de lo previsto.

Los demócratas anunciaron que van a aumentar la presión y trasladarán el tema a la próxima discusión sobre el presupuesto, con la idea de negar la solicitud de ampliación presupuestaria de 93.400 millones de dólares para 2007, destinados a la guerra en Irak y Afganistán.

 

Una peste regada por el mundo

Bush sólo atina a la guerra a ultranza: más tropas, más dinero, más amenazas (como a Irán). Las consecuencias de esta política repercuten por doquier. Es una peste que se esparce por el mundo.

Consustancial con esta política de guerra es la existencia de cárceles secretas, verdaderos antros de tortura, y los centenares de vuelos clandestinos de la CIA por una serie de países de Europa, lo cual ha quedado probado a saciedad. Hasta Angela Merkel insinuó una débil protesta. El hecho es que los gobiernos de Europa dejaron hacer a los yankis lo que quisieron, mirando para otro lado.

También perpetraron secuestros en serie en Europa, a su entera voluntad. Recién ahora se está insinuando una reacción. En Italia se inició el primer juicio contra 26 agentes de la CIA (y un ex jefe del servicio secreto italiano confabulado con ellos) por el secuestro en febrero de 2003 en Milán de un imán egipcio, trasladado por la CIA a El Cairo donde estuvo cuatro años encarcelado y torturado. Entre los agentes acusados figura Robert Seldom, entonces cónsul en Milán y jefe de la CIA en Italia. EEUU asegura la impunidad de sus agentes, que permanecen en su país y no serán extraditados. Recuérdese el asesinato por las tropas de ocupación en Irak del jerarca de inteligencia italiano Nicola Calipari, que acompañaba a la periodista Giuliana Sgrena cuando, tras su secuestro, se dirigía al aeropuerto de Bagdad para retornar a Roma. Han surgido nuevas revelaciones sobre las horrendas torturas en las prisiones de Abu Ghraib y Guantánamo, aunque al respecto ya se creían superados los límites del horror. Lean los estremecedores relatos de Juan Gelman en LA REPUBLICA del domingo, referidos a las torturas practicadas como rutina sistemática en esas dos prisiones y en Falluya. Allí se revela que quienes denunciaron esas prácticas aberrantes sufrieron a su vez medidas disciplinarias. Se destapó, por otra parte, que en el período de Aznar representantes del gobierno español visitaron en secreto la prisión de Guantánamo y nunca informaron nada, actuando en complicidad con los torturadores.

En un plano diferente, la banda «Dixit chics», integrada por tres chicas estadounidenses, y ganadora de 5 premios Grammy, estuvo radiada durante tres años de los canales de EEUU por sus críticas a la agresiva política del gobierno. Lo dijo alguien tan insospechado como Ana María Montero al comentar por la CNN la entrega de dichos premios.

 

Bases militares

La política belicista de Bush entraña también la ampliación de las bases militares que tienen esparcidas por el mundo. En Vicenza, al norte de Italia, se efectuó el sábado una gran manifestación en oposición al proyecto de EEUU de duplicar el personal militar y las instalaciones de la base que allí tiene instalada desde hace 50 años, en plena guerra fría (y tienen 6 más). Vimos al dramaturgo Darío Fó entre los manifestantes. El tema toca también a América Latina. El presupuesto de Bush prevé la ampliación del Plan Colombia, pero de la base de Manta en el Pacífico ecuatoriano, en 2009 deberán mandarse mudar. *

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