ENTREVISTA: JOSE VICENTE RANGEL, EX VICEPRESIDENTE DE VENEZUELA

José Vicente Rangel: "Chávez es el antipoder"

El nuevo mandato asumido por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, trajo varias novedades en lo que el mandatario definió como el período de tránsito hacia el socialismo del siglo XXI. Quizá las dos más importantes fueron el anuncio de nacionalizaciones en el sector de la energía y en el de las telecomunicaciones, y la renovación de parte sustancial de su gabinete.

Lunes 19 de febrero de 2007 | 7:50
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Rangel: "Chávez es un hombre que ha descontextualizado el poder, lo ha desmitificado, lo acercó a la gente".

Uno de los cambios que generó más sorpresa fue la sustitución del vicepresidente Juan Vicente Rangel, figura clave de la política venezolana y unos de los interlocutores del gobierno de Chávez con la oposición. Rangel, en su discurso de entrega del cargo, alejó cualquier rumor de ruptura, cuando afirmó: “Salimos del gobierno pero no de la revolución”.Hace pocos días, Ultimas Noticias publicó en Caracas una extensa entrevista a Rangel en la cual se analizan todos los temas candentes: Chávez, los cambios en el gabinete, la situación de la oposición y el Partido Socialista Unido de Venezuela.

A continuación reproducimos los aspectos sustanciales de la primera entrevista concedida por el ex vicepresidente de la República Bolivariana de Venezuela, Juan Vicente Rangel, en sus nuevas oficinas de Las Delicias, en Sabana Grande.

­¿Cuándo y cómo supo que no sería más vicepresidente?

­Unos días antes el presidente conversó conmigo acerca de la conveniencia de tener lo que él llama una vicepresidencia más operativa, es decir, una vicepresidencia más involucrada en los nuevos proyectos. Luego recibí una carta muy hermosa de él, con mucho reconocimiento. Aceptaba la renuncia que había puesto conjuntamente con todo el gabinete en diciembre. Después hemos estado en contacto permanente todo este tiempo, hemos comentado la situación política del país. Es decir que ha sido una cosa muy normal, como corresponde a dos personas que se conocen en profundidad, y en un proceso en el cual el cargo que se tenga es lo de menos, lo importante es estar vinculado al proceso, y eso lo dije claramente en el discurso en nombre de los ministros que salíamos: salíamos del gobierno pero no de la revolución.¿Y cómo fue esa carta? Muy interesante, porque es capaz de volcar en una misiva toda esa humanidad que él tiene; si algo es interesante en Hugo es el estilo epistolar.

 

­¿Qué significaba para usted esa pérdida de poder?

­Yo siempre he tenido una noción muy particular del poder, creo que es algo inasible, el poder no lo tiene quien ejerce un cargo simplemente. Yo por ejemplo tuve mucho poder no siendo funcionario público, ejerciendo el periodismo. Yo hablé del antipoder, entonces, después asumí un cargo público y mucha gente me decía que tenía poder. Yo creo que tenía un poder muy relativo, y al yo estar en la calle nuevamente, recupero esa otra característica del poder, que es poder hablar libremente, es poder decir las cosas. Cuando a mí la oposición me acusaba de que formaba parte del poder habiendo criticado tanto el poder, yo hacía la siguiente reflexión: que el poder realmente son los grupos económicos, la oligarquía, el imperio, y desde ese poder circunstancial en el cual yo estaba, enfrentaba esos reales poderes fácticos, que son para mí el verdadero poder. Chávez enfrenta el poder fáctico siendo gobierno, y allí está su fortaleza.

 

­¿Podría explicar los otros cambios? Por ejemplo el de Aristóbulo Istúriz.

­Es un cambio inexplicable para mí. Ahí entran las razones del presidente, que pueden ser conocidas o se las puede guardar como jefe del Estado, porque Aristóbulo fue, para mí, un ministro excepcional, con una extraordinaria capacidad para resolver conflictos. Prácticamente se acabó, democrá- ticamente, con la conflictividad en un gremio de un área tan conflictiva como es la educación. Era un extraordinario vocero del gobierno, es decir, tenía todas las virtudes como alto funcionario público. De ahí que la respuesta para mí es que no me lo explico.

 

­¿Cómo hará política ahora? Será mucho más difícil, ni gobierno ni oposición.

­No creo que sea más difícil. Yo soy un animal político. Para mí la política es el hombre, como decía Napoleón, y por tanto la vivo intensamente. Estoy en un límite, porque no estoy en el gobierno, y por razones lógicas tampoco estoy en la oposición, entonces estoy explorando el panorama, analizándolo. Mantengo un estrecho contacto con Hugo, con muchos de sus ministros, con el vicepresidente, y tengo también anclaje en la oposición, con gente de la IV República, honestos, con gente fuera de la política; pero la esencia de tu pregunta, que es lo que me obliga a decirte que la política en este momento es apasionante en Venezuela… Nunca la política en Venezuela tuvo las características de este momento, donde hay un impulso que se expresa a través de un hombre con una inmensa capacidad de trabajo, sumamente creativo, con una voluntad de cambio extraordinaria, y además, una sensibilidad social que nunca tuvo un jefe de Estado en Venezuela. Estos son los factores que están sobre la mesa. Ante ellos hay una oposición sumamente debilitada, sin proyectos, sin programa, lamentablemente, porque si algo le falta a este proceso es una oposición, desde luego, una oposición consciente, razonable, una oposición crítica, fuertemente crítica, cuestionadora, pero que no esté trabajando con el puñal en la manga.

El poder por dentro es mucho más complejo de conocer, además, es un poder de compartimientos estancos, es un poder que uno nunca llega a asumir plenamente. Por eso cuando se habla de que Chávez es un dictador, se trata, indudablemente de una frase, porque difícilmente un hombre puede asumir la totalidad del poder. Pero es que se da también otra particularidad, voy a decir algo que quizás escandalice: Chávez es el antipoder; Chávez es el que mueve las cosas, dentro del poder y fuera del poder.

 

­¿Por qué?

­Porque Chávez es un hombre que ha descontextualizado el poder, lo ha desmitificado, lo acercó a la gente. Ha logrado conectarlo con el ciudadano común y corriente.

Entonces, si algún poder representa Chávez es el poder del pueblo, es decir, Chávez está por encima de las instituciones porque encarna al pueblo, y eso que te digo es inquietante porque si Chávez no controla ese poder puede derivar en lo que lo llaman sus adversarios. Yo no creo que haya dictadores democráticos, como acaba de decir un mercenario, como tampoco creo que haya un demócrata dictatorial, y como quiera que yo soy un demócrata yo creo en las instituciones, y una de las grandes labores de Chávez es fortalecer las instituciones, las instituciones de la revolución, y aquí entro en el tema de la oposición. La oposición tiene que asumir las instituciones de la revolución, porque si no, se va a quedar al margen de todos los procesos que se están dando.

En la oposición se han producido cambios, pero pareciera que desde el gobierno no se perciben esfuerzos por reconocer a la oposición democrática. Yo sí creo que hay cambios, que hay atisbos, que hay intentos, primero, por desafiar el reto de Plaza Altamira, el horrible cuestionamiento que hace la derecha y que se manifiesta en distintas formas.

Hay una política maldita que pende sobre cualquier esfuerzo de la oposición por colocarse a derecho, y eso tiene un poder disuasivo inmenso, incluso estuvo a punto de manifestarse el 3 de diciembre por la noche: el grupo zuliano que acompañaba a Rosales presionó hasta última hora para que Rosales no reconociera el resultado electoral. Allí fue determinante el papel de Teodoro Petkoff y de Primero Justicia; fue lo mismo que ocurrió el 4 de diciembre de 2005. A mí Manuel Rosales, 24 horas antes, me llamó y me dijo que quitaran las captahuellas, y me garantizaba que participaría en las elecciones.Yo hablé con los miembros del Consejo Nacional Electoral, esto no fue una presión ni mucho menos, y les dije que valía la pena tomar esa propuesta, políticamente le convenía al Consejo Nacional Electoral y al país, y efectivamente se retiraron las captahuellas. Se lo dije a Rosales, y cuando se lo digo, Rosales, a pesar de haber garantizado que participaría, no lo hizo. Allí estuvo esa siniestra presión que opera cada vez que se va a efectuar una elección, y que es re
flejo del 11 de abril, es decir, del golpismo, de la aventura, de la irracionalidad frente a Chávez, de desconocer lo que es Chávez, lo que es este proceso, opera en la mente de muchos.

Sólo en la medida en que la oposición reconozca que Venezuela cambió para siempre, que se sumerjan en las instituciones de la revolución, que entiendan lo que son todas las organizaciones populares que están apareciendo, en esa misma medida podrá tener Venezuela una oposición responsable, decente, y podrá dentro del proceso revolucionario aparecer una oposición compatible, que definitiva- mente rechace la aventura. Ser una oposición conspiradora le hace mucho mal a la oposición y al propio proceso, estimula la tendencia irracional en ambos sectores.

 

­¿Es posible ver a José Vicente en el Partido Socialista Unido de Venezuela?

­Sí. No tengo ningún problema. Después que milité en el sector progresista de Unión Republicana Democrática, participé en la fundación de partidos. Para mí la militancia o la no militancia no es problema, yo siempre he sido un militante, siempre. No tengo problemas en la militancia. *

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