El PT hacia su III Congreso; el debate interno ya comenzó

El segundo gobierno de Lula

En esas diversas instancias estuvo en debate, todo mezclado, tanto la trayectoria del PT en sus 27 años de existencia (la fundación data precisamente del 10 de febrero de 1980, en el entorno industrial paulista de Sâo Bernardo) como un balance del primer gobierno de Lula y las perspectivas del recién iniciado segundo mandato. Este último fue el tema dominante.

 

Una sólida base

Se parte de una sólida base. Primero, por la altísima votación que condujo a la reelección de Lula con un apoyo popular masivo; luego, por las realizaciones positivas de su gobierno, que explican en gran medida ese resultado, sobreponiéndose a una campaña mediática de virulencia pocas veces vista. Lula obtuvo en el primer turno 46.661.741 votos, el 48,6% de los votos válidos; y en el segundo 58.295.042 votos (60,8%), la mayor votación absoluta y la segunda mayor votación relativa de un candidato a la presidencia en la historia de Brasil.

Son conocidos los logros significativos del primer mandato en la lucha contra el hambre y la pobreza, que benefició a más de 11,2 millones de familias en forma directa, además de asegurar la asistencia de los niños a la escuela, la administración de vacunas, etcétera. También lo referente al aumento del salario mínimo, la creación de millones de puestos de trabajo y el aumento de los créditos, entre otros. Ahora podemos ejemplificar esos avances en el asentamiento de familias campesinas en la tierra, ya que acaban de difundirse los datos oficiales. Lula le dedicó una referencia especial. El gobierno asentó en los cuatro años a 381.419 familias, por un total de 31,6 millones de hectáreas. Las cifras, crecientes año a año, constituyen el mejor desempeño del Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra) en sus 36 años de existencia. La familia asentada recibe tierra para vivir y producir en el asentamiento, ayuda técnica, créditos para maquinaria y semillas, mejoras de infraestructura: energía eléctrica, vivienda, agua, además de beneficiarse de los programas de educación, luz eléctrica y construcción de caminos y puentes.

 

Fuerte apuesta al Mercosur

En la resolución de la dirección del PT se dice que el inicio del segundo mandato está marcado positivamente por el lanzamiento del Plan de Aceleración del Crecimiento (PAC) y por la elección de Arlindo Chinaglia a la presidencia de la Cámara de Diputados. Este era el candidato del PT y debió confrontarse en la elección con Aldo Rebelo, anterior titular del cuerpo y líder del PCdoB, partido aliado del PT pero que no accedió a bajarse de la candidatura. El Directorio petista considera que el PAC (que debe ser aprobado por el Congreso, donde ya es objeto de ataques de la oposición) corresponde plenamente a los compromisos asumidos en la campaña electoral en el sentido de promover un fuerte crecimiento, no inferior al 5% anual, con distribución de renta, valorizar el papel del Estado en la economía, generar empleos, una educación extendida y de calidad, así como la profundización de la democracia, lo que implica una reforma político institucional. Sostiene también que debe estar acompañado de una mayor reducción de la tasa de intereses de la que viene practicando el Copom, tema de aguda controversia interna. El PAC prevé inversiones de volumen enorme, detalladas estado por estado, distribuidas en un centenar de obras de energía (generación y trasmisión de energía eléctrica, petróleo, gas natural y combustibles renovables), infraestructura económica y social (saneamiento, vivienda, Luz para Todos, recursos hídricos, subterráneos) y logística (carreteras, vías férreas, hidrovías, puertos y aeropuertos). El viernes 9 Lula inauguró en Bahía una gran planta de fabricación de etanol y se refirió a la lucha contra la contaminación y a la defensa del Protocolo de Kyoto.

Esa noche pronunció un discurso que fue difundido por el mundo y al cual asistimos. Más que un balance (se limitó a una cálida felicitación a los petistas de Bahía), estableció una serie de compromisos hacia adelante, y en primer lugar una apuesta muy fuerte al Mercosur y a su consolidación. Dijo que Brasil tenía la obligación de ayudar a los países más pequeños del bloque, todo ello en el plano de las relaciones con América Latina, que desde el punto de vista comercial ya superan a las existentes con Estados Unidos y con Europa, y contribuyen a afirmar una política exterior independiente. También destacó las relaciones múltiples con Venezuela y los emprendimientos comunes, las obligaciones morales de origen histórico con Africa y el papel activo que está desempeñando su país en la Ronda de Doha de la OMC, contra los subsidios agrícolas y en defensa de los intereses de los países del tercer mundo.

 

«¡Seamos compañeros!»

La otra parte de su discurso estuvo dedicada a los militantes petistas, a las luchas internas entre distintas corrientes y constituyó un llamado fervoroso a la unidad. «¡Seamos compañeros!», exclamó en un tono vibrante, «sin perder de vista quién es el adversario», ya que «si no paramos de pelear, los enemigos nos destruirán». Dijo además: «El color rojo del PT corre por mis venas. Tengo una noción nítida de lo que ese PT representa para mí y de lo que yo puedo representar para él. Ayudé a crearlo, viví angustias y alegrías. Pero aprendí una lección que no olvido: muchas veces, entre nosotros, los llamados cuadros políticos, en momentos de crisis temblaron, vacilaron. Quien no tembló ni vaciló fue el pueblo de este país».

En ningún caso he visto semejante consustanciación de un pueblo con su gobernante como el que sentimos a cada paso en Bahía y a lo largo de la trayectoria de Lula. Y recíprocamente: ningún gobernante que se sintiera consustanciado a tal punto, en su profunda intimidad, con el pueblo del cual surgió.

Reafirmó que para gobernar con destino a 188 millones de personas y para cambiar al país necesita construir mayorías en el Congreso, donde el PT tiene 83 diputados en 513 y 11 senadores en 81. A esa tarea se encuentra abocado, construyendo alianzas, y eso se vincula a la integración del nuevo gabinete. Además, la oposición no duerme y quiere metamorfosearse. El PFL de extrema derecha del senador Bornhausen (el que aludió despectivamente a la «raza de los petistas», en el estilo de Ignacio de Posadas) va a cambiar su nombre por el de Partido Democrático…

 

Tres temas en el III Congreso

Al parecer, Tarso Genro pugna por liderar un nuevo grupo interno en oposición a José Dirceu, dirigente del llamado Campo Mayoritario. Circula un documento que se atribuye a Genro, quien renunció en oportunidad a la Prefeitura de Porto Alegre para postularse a la gobernación del estado, con la consecuencia de que el PT perdió ese gobierno estadual. Algunos firman el llamado, otros no, como Jaques Wagner, que lo considero inadecuado. El III Congreso (que sigue al I en 1991 y al II en 1999) tendrá lugar los días 7, 8 y 9 de julio y girará en torno a tres temas: el Brasil que queremos, el socialismo petista y PT: concepción y funcionamiento. *

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