El gobierno de Zapatero está enfrentado con la oposición por la amenaza terrorista

Comenzó en España el juicio por el atentado del 11 de marzo

El sorpresivo fin del «alto el fuego permanente» declarado por ETA el 22 de marzo de 2006 ha puesto a la defensiva al gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, frente a los ataques de la oposición, que le reprocha su mala gestión antiterrorista, que extiende a las investigaciones por los atentados islamistas de Madrid (191 muertos y 1.824 heridos).

En el momento de los atentados islamistas «avanzó la investigación en muy poquitas horas y mucho más que en tres años del gobierno Zapatero», afirmó a la prensa extranjera el secretario general del Partido Popular (PP, derecha), Angel Acebes, entonces ministro del Interior. «Si participó ETA o no (en los atentados de Madrid), yo no lo sé. Si tuvo algún tipo de participación o de contacto, yo no lo sé», añadió Acebes, en referencia a las «teorías de la conspiración» impulsadas por algunos sectores conservadores, según las cuales ETA habría tenido alguna conexión con el 11-M.

Tras 40 años de terrorismo de ETA en España, la organización armada vasca había sido la primera opción tras el estallido de los trenes de Madrid, aunque pronto aparecieron indicios que encaminaron a la Policía hacia la pista islamista.

«La teoría de la conspiración» ha vuelto a resurgir al mismo tiempo que ETA se ha convertido de nuevo en la primera preocupación para 66% de la población española, según un sondeo de la radio Cadena Ser, tras haber permanecido dos años en cuarta posición por detrás del paro, la inmigración y el terrorismo islámico.

Los partidarios de esta teoría, principalmente una parte de la prensa española, se basan en indicios como la localización en un piso de un islamista de ácido bórico, una sustancia habitualmente usada como antiséptico, pero que puede ser utilizada para la fabricación de explosivos y que fue también encontrada en un piso de ETA.

La defensa de uno de los supuestos autores materiales de los atentados islamistas, Jamal Zougam, siguiendo esta teoría, ha solicitado la comparecencia de tres miembros de ETA en el juicio por los peores atentados ocurridos en España, que comenzará el 15 de febrero. La Justicia le ha concedido la petición para no causar indefensión en el acusado, aunque la teoría de la conspiración ya ha sido rechazada por el juez instructor del caso, Juan del Olmo, así como por la Policía española y miembros de asociaciones de víctimas.

«Estamos ya cansados en nuestra asociación de la famosa teoría de la conspiración», afirmaba a la televisión privada La Sexta, Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo, cuyo hijo de 20 años pereció en los ataques islamistas, que supusieron también un duro golpe para la estrategia de lucha armada de ETA, incluso dentro de su propio entorno. «Cuando se ha protestado contra un atentado, es más difícil volver a justificar otro», explicaba un conocedor del conflicto vasco, para el cual a los nacionalistas vascos radicales la «matanza de civiles» de los atentados de Madrid «les ha parecido demasiado».

Los ataques islamistas aceleraron el proceso de debilitamiento sufrido por ETA en los últimos años con los golpes policiales (286 detenidos desde 2003 a 2006), así como la ilegalización de su brazo político, Batasuna, y el cerco judicial al entorno radical vasco. *

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