Irán está dispuesto a reanudar las negociaciones sobre su controvertido programa atómico, dijo ayer ante la 43ª Conferencia sobre la Seguridad en Munich el principal negociador nuclear iraní, Ali Larijani, quien sin embargo no formuló propuestas concretas. Ante los expertos de más de 40 países, Larijani anunció que Irán informó a la Agencia Internacional de Energía Atómica (Aiea) de su disposición a reanudar las negociaciones para solucionar el contencioso nuclear y no agravar la situación en la región.
El negociador iraní, sin embargo, no ofreció propuestas concretas en su intervención en Munich, en coincidencia con el 28º aniversario de la revolución que originó la República Islámica.
“Los iraníes siempre han dicho que aceptan volver a la mesa de negociaciones a condición de poder proseguir con el enriquecimiento de uranio”, algo que la ONU les prohíbe, señaló un diplomático cercano a la Agencia Internacional de Energía Atómica (Aiea), en Viena.
Sin embargo, Teherán no aceptará suspender esas actividades, “a menos que se llegue a una cierta forma de negociación”, agregó otro diplomático también cercano al organismo de la ONU responsable de la seguridad nuclear mundial.
“Por eso Larijani ha ido a Munich”, para intentar poner en marcha esas negociaciones, aseguró.
Estados Unidos y Europa acusan a Irán de querer fabricar el arma suprema, haciéndolo pasar por un programa nuclear de fines civiles, mientras que el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, sigue suscitando la indignación internacional por sus continuos ataques contra Israel. El régimen de los ayatolás se ha negado en múltiples ocasiones a suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio (proceso usado para fabricar armas nucleares). Esas negativas le valieron, a finales de diciembre de 2006, la aprobación de sanciones por el Consejo de Seguridad de la ONU.
En Munich, Larijani ha tendido una mano a los amigos de Europa en referencia a Alemania, Francia y Gran Bretaña, la troika negociadora, y Rusia, por sus esfuerzos para lograr una solución consensual.
“Teherán prohibió las armas nucleares y químicas, sufrió guerras, apoya la no proliferación, tiene una estrategia defensiva y no amenaza a ningún país”, repitió el responsable iraní ante el foro de la ciudad alemana. Mientras tanto, en la capital de la República Islámica, Ahmadinejad reafirmó que su país rechaza la exigencia de suspensión de sus actividades nucleares, si bien se declaró “dispuesto a una negociación, pero a condiciones justas y equitativas”.
Pero la negativa de Larijani a reunirse con representantes de Estados Unidos al margen de la Conferencia de Munich es una señal de la ausencia de verdaderos progresos en el contencioso nuclear, según los observadores.
No obstante, el negociador iraní se esforzó en el foro alemán en romper el aislamiento de su país, que también suscita seria inquietud entre sus vecinos del Golfo.
Por eso, siguiendo con el ritual de la República Islámica, presentó a Irán como un país que logró superar su pasado de víctima del unitelarismo de Estados Unidos y es actualmente una potencia segura de sí misma, y una de las más importantes de la región. *
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