Luces y sombras de una relación no siempre calma con Estados Unidos
El presidente Néstor Kirchner presenció brevemente el encuentro entre Fernández y los visitantes, lo que fue interpretado como un gesto de distensión, luego que el Presidente tuviera un roce verbal con el embajador de EEUU, Earl Anthony Wayne, quien también participó de las conversaciones, por la venta de la firma Transener perteneciente a la brasileña Petrobras, que quiso adquirir un grupo norteamericano.
Horas antes de ese encuentro en la Rosada, el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, confirmó que el Ente Nacional regulador de la Electricidad (Enre) desaconsejó la venta de acciones de Transener a la compañía norteamericana Eton Park, «porque no veía conveniente que dos fondos (de inversión) manejaran una empresa tan trascendente para el sistema vital energético argentino». Transener es la empresa dueña de las redes de alta tensión que comunican todo el sistema eléctrico del país.
El presidente Néstor Kirchner había dicho que no se dejaría presionar para que se destrabara el ingreso Eton Park en el negocio eléctrico. Burns calificó como un «malentendido» la polémica, pero resaltó que es tarea de cualquier embajada promocionar a sus empresas. Sabemos que los gobiernos son soberanos».
La señal de la misión diplomática fue la de «relanzar» los vínculos entre los dos países, habida cuenta del peso de Argentina en la región y el relanzamiento» de la relación bilateral, pero tanto en la Casa Rosada como en la Cancillería, rechazan el término «relanzamiento» y catalogan a la visita norteamericana como la «continuidad» del vínculo «maduro» entre ambos gobiernos.
Antes de la reunión, Shannon aseguró que la relación con Venezuela «es malísima». El funcionario responsabilizó al presidente Hugo Chávez por los roces diplomáticos entre Washington y Caracas y aseguró que el venezolano «no ha dado espacio u oportunidad» para el diálogo bilateral.
La presencia de Burns sugiere que temas de política internacional estuvieron en las conversaciones, amén de Venezuela, cuya sombra cae sobre cualquier encuentro argentino-norteamericano
Hubo halagos para Kirchner. Burns afirmó que en Washington «admiran lo que está haciendo el gobierno» argentino en materia de derechos humanos», y sobre la forma en la que Argentina encaró los atentados a la AMIA y a la Embajada de Israel, de los que culpó a Irán que, según dijo, es «el banquero central» de los grupos terroristas.
Hay un pedido de extradición de altos funcionarios de Irán, que un fiscal argentino considera responsables del atentado a la mutual judeo-argentina. El fiscal calificó a Irán como «estado terrorista», lo que ha sido muy bien valorado por Washington y Tel Aviv. Pero esa calificación no es la de la Cancillería que es la encargada de diligenciar el reclamo.
Según versiones, los visitantes hicieron saber que Argentina debería acordar con el FMI para poder avanzar en la renegociación de su deuda por 6.300 millones de dólares con el Club de París.
Aquí se consideraba que después de haber renegociado la deuda argentina con España, 982,5 millones de dólares, y el respaldo de Francia en el objetivo, el camino había quedado despejado. No es el punto de vista norteamericano.
Shannon calificó de «buena» la relación con Argentina y aseguró que no haber incluido a Buenos Aires en la gira regional del presidente George W. Bush «no debe ser leída como una exclusión». *
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