En París 50 países firmaron la Convención impulsada por Argentina y Francia

Desaparición forzada es ahora crimen de lesa humanidad

La convención «expresa la voluntad de los Estados de poner fin a una práctica odiosa apoyada en la mentira y olvido», declaró el presidente francés Jacques Chirac, en un discurso leído por el titular de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy.

Aprobada por unanimidad el 20 de diciembre de 2006 por la ONU, la convención es la primera en reconocer la desaparición forzada de personas como delito de lesa humanidad y su entrada en vigor, que necesitará la ratificación de al menos 20 países, llenará un vacío jurídico que ha favorecido durante décadas la impunidad.

En la ceremonia, celebrada en un salón de honor del ministerio de Relaciones Exteriores de París, participó una importante delegación argentina encabezada por la primera dama, Cristina Fernández de Kirchner, el canciller Jorge Taiana y representantes de las madres y abuelas de la Plaza de Mayo.

«La desaparición forzada es uno de los crímenes contra la Humanidad más perversos, porque agrega a la pérdida irremediable de una vida precedida de torturas, la incertidumbre de los familiares sobre su destino final», declaró en un discurso Cristina Fernández de Kirchner, que representó a su esposo.

La senadora argentina explicó que abrir esta ceremonia fue para su país «un triste honor», pero recordó que el actual gobierno argentino ha entendido que «la impunidad crea las condiciones para que todo vuelva de nuevo a suceder».

«Nuestro gobierno hizo de los derechos humanos uno de los pilares básicos de su política. Los tres poderes declararon la nulidad de las leyes de obediencia y punto final que significaban la amnistía de los genocidas», declaró.

Junto a Francia y Argentina firmaron la convención otros países latinoamericanos como Brasil, Bolivia, Chile o Guatemala.

«Al principio exigíamos y esperábamos que volvieran con vida pero el tiempo pasó y la realidad desgarradora de lo sucedido con ellos penetró en nuestro ser. Entonces comenzamos a exigir verdad y justicia y leyes que nos pudieran dar respuesta», explicó emocionada Marta Vázquez Ocampo, Madre de la Plaza de Mayo y una de las artífices de esta convención.

El presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja, Jakob Kellenberger, pidió con fuerza a los Estados que ratifiquen cuanto antes esta convención para impedir que vuelvan a repetirse tragedias como la ocurrida en la dictadura argentina (1976-1983), en la que desaparecieron unas 30.000 personas.

«Las desapariciones no pertenecen a una época que ya pasó. La lucha contra este crimen sigue exigiendo el compromiso de todos», destacó Louise Arbour, Alta Comisaria de derechos humanos de la ONU. *

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