Familia de beba robada en dictadura argentina pide intervención francesa
La historia de Matilde Lanuscou, bisnieta de franceses, quien tenía seis meses en 1976 cuando se presume que se apropió de ella la dictadura argentina (1976-83), busca un poco de luz en París, donde el martes se firmará la Convención Internacional por la Desaparición Forzada de Personas.
Se trata de un caso emblemático que combinó varias metodologías del terrorismo de Estado, y cuyos detalles llenaron de horror la sala de audiencias del histórico Juicio a las Juntas que en 1985 condenó a los jerarcas de la dictadura.
«Es la primera vez que pedimos intervención de Francia, porque David, tío de Matilde y quien la busca desde hace años, sabía de su ascendencia francesa, pero recién ahora encontró un certificado de nacionalidad de su abuelo», dijo a la AFP el abogado Pablo Llonto, apoderado de la familia Lanuscou.
Por eso, el caso Lanuscou no figura entre los 15 franceses víctimas de la dictadura argentina, que dejó 30.000 desaparecidos.
Llonto presentó el viernes en la Embajada de Francia en Buenos Aires una nota de «solicitud de intervención y ayuda» en esta causa, en ocasión de la próxima firma en París de la Convención por la Desaparición de Personas, impulsada por Francia y Argentina y aprobada por Naciones Unidas.
Una copia del caso fue entregada también en la Casa Rosada (gobierno) para que llegue a las maletas de la primera dama y senadora Cristina Fernández de Kirchner, quien inicia una visita a París este lunes para firmar la Convención en nombre del gobierno argentino.
Según la nota, Matilde Lanuscou habría sido secuestrada con seis meses, en la noche del 3 de setiembre de 1976 en la localidad bonaerense de San Isidro (periferia norte), luego de que la casa donde vivía con su familia fuera atacada por decenas de militares y policías.
En ese episodio, fueron asesinados sus padres, Roberto Lanuscou y Amelia Miranda, y sus hermanos Roberto, de 6 años, y Barbarita, de 4.
En aquellos años de plomo, la masacre familiar había sido anunciada con bombo y platillos por los voceros de la dictadura como un operativo militar antisubversivo en el que habían caído cinco «terroristas» y fue primera plana en los principales diarios, recordó Llonto.
Pero en 1984, ya en democracia, se descubrió en la alcaldía de San Isidro una documentación que indicaba que el grupo familiar había sido enterrado como no identificado (NN) en un cementerio de la vecina localidad de Boulogne.
Al exhumar los cinco ataúdes, aparecieron los restos del matrimonio y de dos de los niños, pero en el quinto cajón sólo había ropa de bebé y un chupete.
Clyde Snow, un reconocido antropólogo forense estadounidense, determinó en 1984 que dentro de ese pequeño cajón nunca había habido un ser humano.
Se presume desde entonces que Matilde fue uno de los 500 niños, hijos de desaparecidos, robados y apropiados por la dictadura.
Por el caso Lanuscou-Miranda hay dos causas abiertas, una de ellas investiga lo sucedido en 1976 con la familia, en el marco de los crímenes cometidos en el ámbito del cuartel del Ejército de Campo de Mayo. *
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