¿Un crimen político cerca de la base de Manta?
LA MUERTE en un accidente de aviación (según la versión del mando militar ecuatoriano) de la ministra de Defensa Guadalupe Larriva a sólo 9 días de haber sido designada por el presidente Rafael Correa tras su asunción el 15 de enero, ha sembrado un mar de dudas. En primer lugar en el propio gobierno, que ha resuelto emprender una investigación exhaustiva, con colaboración internacional de técnicos franceses (fabricantes de los helicópteros Gazelle), chilenos y de otros países; y también entre las organizaciones políticas y sociales.
Las muertes de Torrijos, Roldós y el general Hoyos
El hecho luctuoso se produjo en la madrugada del miércoles 24 de enero en una localidad cercana a la base de Manta, sobre el Pacífico ecuatoriano, ocupada por tropas de EEUU. Junto a la ministra viajaba su hija y dos oficiales que también perecieron, al igual que los tres ocupantes del segundo helicóptero. El jefe del Comando Conjunto de las FFAA, general Héctor Camacho, declaró que la ministra regresaba a la base en una de las naves luego de observar un ejercicio nocturno de tiro, cuando sobrevino el choque con el otro aparato. Descartó causas circunstanciales, ya que según sus datos era excelente el estado de las naves, su mantenimiento y las cualidades de la tripulación.
En contraposición, el ministro de Gobierno Gustavo Larrea dijo que «no es normal que dos helicópteros viajen juntos, más aún en la noche», a lo que el dirigente socialista Víctor Granda, también correligionario de la ministra, agregó que «resulta extraño que pueda darse un accidente de esta naturaleza cerca de una base militar tan debidamente establecida, tan monitoreada, tan técnicamente montada por parte, no sólo de la fuerza aérea ecuatoriana, sino por parte de la fuerza aérea norteamericana».
Acude de inmediato a la mente un antecedente significativo. El 31 de julio de 1981 el general Omar Torrijos falleció en un extraño accidente aéreo. El líder panameño se había caracterizado por su esfuerzo en recuperar la soberanía sobre el Canal, y firmó en 1977 los tratados con el presidente Carter que determinaron la salida de las tropas norteamericanas antes de fin de siglo, así como el cierre de sus bases militares y escuelas de contrainsurgencia. En aquella instancia se dijo que los instrumentos de la nave fueron saboteados desde tierra. Veinte años después, los abogados y familiares de Torrijos afirmaban que éste había sido víctima de un complot homicida, de lo cual había pruebas «contundentes y suficientes».
Pero aún más sugestivo resulta que, con pocas horas de diferencia, fallecieron en parecidos accidentes de aviación el presidente ecuatoriano Jaime Roldós y el jefe de Estado Mayor de las FFAA peruanas, general Hoyos. Se daba la coincidencia de que los tres sustentaban posiciones nacionalistas y de independencia frente a EEUU.
El retiro de las tropas yankis de la base de Manta
Un estudio estadístico de un destacado catedrático uruguayo determinó en aquel entonces por cálculos matemáticos que era sumamente remota la posibilidad de que esos tres accientes prácticamente simultáneos fuesen fruto del azar.
Precisamente ahora apareció en escena León Roldós, ex vicepresidente y candidato presidencial, hermano del presidente siniestrado Jaime Roldós, reclamando una investigación hasta las últimas consecuencias.
Para situar la noticia en su contexto, debe saberse que la ministra Larriva se pronunció enfáticamente contra el Plan Colombia y por el retiro de las tropas estadounidenses de la base de Manta, en plena sintonía con el presidente Correa, quien hizo de este tema uno de los ejes de su campaña electoral y de su discurso de asunción. La base fue cedida por Ecuador a EEUU en 1999 con derecho a su utilización por 10 años, y tanto el presidente como la ministra fueron categóricos en señalar que en 2009 la concesión termina sin vuelta de hoja y la base retorna a la soberanía ecuatoriana.
La ministra había planteado además el concepto de «fronteras vivas», o sea la mejora en las condiciones de vida de las comunidades fronterizas, así como la ayuda de las fuerzas armadas en proyectos de educación ambiental y sanitaria y en relación con los sistemas agrícolas.
Fumigaciones con glifosato
Para las poblaciones fronterizas con Colombia, esto se refiere esencialmente al cese de las fumigaciones aéreas con glifosato en que está empeñado el gobierno de Uribe, con graves perjuicios económicos y ambientales para Ecuador, y el deterioro sensible ya comprobado de la flora, la fauna y de la salud de los pobladores. Correa planteó el tema en todos los ámbitos y retiró su embajador en Bogotá.
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