La salud del presidente cubano es "un secreto de Estado"

Fidel Castro cumple seis meses de convalecencia

Nadie sabe exactamente el lugar donde se encuentra, ni conoce el equipo médico que atiende a Castro, de 80 años, que tuvo que ser operado el 27 de julio de urgencia tras una hemorragia intestinal, y que cuatro días más tarde cedió el poder a su hermano Raúl, de 75 años.

El sábado no hubo menciones a la salud de Castro ni en la prensa ni en la televisión estatal de Cuba.

Desde el 1 de agosto, cuando él mismo declaró su salud como «un secreto de estado», ningún detalle específico de su tratamiento o evolución ha sido hecho público en la isla.

Sin embargo, el líder guerrillero de la Sierra Maestra ha entregado algunas pinceladas genéricas en cinco mensajes escritos, el último de los cuales, el 30 de diciembre, comparó su recuperación con un prolongado combate que «está lejos de ser una batalla perdida».

De los mensajes, así como de las fotografías y los cinco videos se pueden desprender sólo pocas certezas: sufrió una hemorragia intestinal que obligó a someterlo al menos a una cirugía.

Sufrió una notable pérdida de peso (18,5 kilos, según él mismo aseguró en setiembre), pero se mantiene lúcido y ha sido sometido a rehabilitación para volver a caminar.

En el exterior, detalles sobre la salud del veterano dirigente han sido entregados por su amigo Hugo Chávez, quien el miércoles aseguró que Castro se encuentra caminando, «casi trotando», y por el cirujano español Jorge Luis García Sabrido, el único de los galenos que lo examinaron que hasta ahora ha hablado en público.

García Sabrido, experto en problemas digestivos, desmintió ­tras revisarlo en La Habana en diciembre­ que la enfermedad de Fidel sea un cáncer y la calificó como «un proceso benigno con una serie de complicaciones», al tiempo que resaltó su actividad intelectual.

Los cubanos se enteran de estas informaciones especialmente a través de rumores callejeros boca a boca («radio bemba») que repiten los informes que algunos de ellos alcanzan a conocer por el restringido acceso a Internet, los servicios de cable pirata o los informes que les transmiten los turistas.

Así ocurrió hace dos semanas con un informe del periódico español El País, que citando fuentes médicas del hospital madrileño donde trabaja García Sabrido, aseguró que Fidel se encuentra «muy grave» por una diverticulitis después de tres cirugías, a las que se habría tenido que recurrir por lo que consideraron una errada decisión inicial.

Este reporte fue desmentido por el propio García Sabrido, mientras que Chávez en tres oportunidades, en Quito, Río de Janeiro y Caracas, se encargó de subrayar que contrariamente a lo informado por El País, Castro se recupera satisfactoriamente.

En la isla, el vicepresidente José Ramón Fernández aseguró el lunes que Castro se recupera y que Cuba funciona con normalidad, contrariamente a los augurios de Estados Unidos y de sectores del exilio en Miami, de que podrían presentarse éxodos masivos y levantamientos internos.

Cuatro días más tarde, el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, aseguró que hasta aquellos «que están inventando noticias» admiten la estabilidad y la normalidad en Cuba pese a la ausencia de Castro y sobre las especulaciones acerca de su salud anticipó que habrá nuevas sorpresas.

«Ya con esto, estas especulaciones han tenido que tomarse un par de caldos, sigan esperando el tercero que viene», añadió Alarcón durante la entrega de los premios literarios Casa de las Américas.

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