Brasileños creen en necesidad de Congreso, pero repudian a los congresistas
Los brasileños creen que el Congreso es una institución fundamental de la democracia pero tienen una imagen pésima de los congresistas, golpeados por escándalos en serie, revela el sábado una encuesta realizada por el instituto Ibope para la revista Veja.
Apenas un 3% de los interrogados afirma que los legisladores defienden los intereses del país, 84% sostiene que trabajan poco y 52% dice que sólo uno de cada diez diputados o senadores tienen una actuación correcta. Para un 63%, la mayoría de los 513 diputados y 81 senadores defienden más sus propios intereses que los de la sociedad.
Así y todo, un 48% admite que la democracia no podría existir sin legisladores, frente a 41% que piensa lo contrario.
La encuesta fue realizada del 23 al 25 de enero, con un universo de 1.400 personas interrogadas por teléfono.
El 31 de enero acabará la actual legislatura, considerada por analistas y medios de comunicación como la peor de la historia brasileña.
En los últimos cuatro años, estallaron denuncias que implicaron a decenas de diputados, como el del «salariazo», presunto esquema montado por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) para comprar adhesiones de diputados. El PT dice que sólo financió campañas electorales con una caja paralela, algo que sería habitual, aunque la Procuraduría de la República denunció a 40 personas por ese caso, que forzó la renuncia de los principales ministros y colaboradores del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Otro caso con gran repercusión fue el de los «chupasangre», de fraude en licitaciones de compras de ambulancias, que puso bajo sospecha a miembros de oficialistas y opositoras.
La gota que desbordó el vaso fue la decisión de los legisladores de subirse los sueldos en un 91%, de 12.800 a 24.500 reales (unos 11.450 dólares), anulada en diciembre por el Supremo Tribunal federal.
Una corriente transpartidaria criticó esos aumentos, y propuso un candidato propio, el socialdemócrata (opositor) Gustavo Fruet, para disputar la presidencia de la nueva Cámara que asumirá el 1º de febrero, con la intención de devolverle alguna respetabilidad al Legislativo.
Los otros dos candidatos pertenecen a la base aliada de Lula: uno es el comunista Aldo Rebelo, actual presidente de la Cámara, y el otro es Arlindo Chinaglia, del PT. Ambos apoyaron el aumento de 91% de los salarios. *
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