"¿Cree usted que Chávez, Correa y Ortega pueden ser aliados estratégicos de Irán?"

Ahmadinejad y Chávez se llaman «hermanos y revolucionarios», se han visitado tres veces en el último semestre, han firmado unos 40 documentos de cooperación y establecieron un fondo de 2.000 millones de dólares para proyectos conjuntos.

Irán y Venezuela son fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo y reclaman que este grupo recorte su oferta al mercado internacional para apuntalar los precios. Caracas, con La Habana, ha respaldado en la AIEA el derecho iraní a desarrollar su programa nuclear, a contravía de lo dispuesto por el Consejo de Seguridad de la Organización de la ONU.

Teherán y Caracas se ubican en el cuarto y quinto lugar entre los exportadores de crudo mundiales. Venezuela exporta unos 1,5 millones de barriles diarios de petróleo a Estados Unidos, cifra que representa el 11% de las importaciones de Washington. El petróleo se ha convertido en una de las importantes armas de los dos países en su enfrentamiento con Estados Unidos.

 

«Una sola revolución»

«Es tan profunda la relación entre nuestros pueblos, que podemos decir hoy que somos una misma gran patria; en el fondo, una sola revolución», dijo Chávez en uno de sus estridentes discursos.

Ahmadinejad, citado por la agencia oficial iraní, alabó al presidente venezolano, a quien definió como «un revolucionario cuyos puntos de vista sobre las cuestiones internacionales, políticas y económicas son cercanos a los de la República Islámica».

El socialista Chávez proclamó que Irán y Venezuela «seguirán actuando como uno solo».

En un suburbio de Managua junto al presidente sandinista Daniel Ortega, Ahmadinejad proclamó que «Irán, Nicaragua, Venezuela y otros países revolucionarios estamos juntos en esta lucha y resistiremos juntos. Si nos unimos, podremos liberarnos de la opresión y de la pobreza».

«Al imperialismo no le gusta que nos ayudemos, que progresemos y desarrollemos nuestros países, pero que el mundo entero sepa que estaremos juntos», agregó al ofrecer a Nicaragua ayuda en programas de electrificación, dotación de maquinaria agrícola, productos petroquímicos y otros bienes.

«El sistema del liberalismo ha llegado en el mundo al final del camino, y debemos prepararnos para los cambios», proclamó en Quito Admadinejad. «En ese marco, el pueblo de Irán se ve a sí mismo junto a las naciones vanguardistas, como Ecuador», recalcó al lado del presidente Rafael Correa.

El izquierdista Correa le aseguró que «en el futuro próximo, la república islámica tendrá un papel privilegiado en la política exterior de Quito», en los campos económico, cultural y comercial, incluido el posible regreso de Ecuador al poderoso cártel petrolero.

También en Quito, el gobernante iraní se reunió con el comunista Carlos Lage, uno de los vicepresidentes de Cuba, país que también apoya el derecho de Teherán a desarrollar su programa nuclear, con intercambio de expresiones antiimperialistas y de solidaridad, incluida una petición a Dios de parte del líder islámico «por la pronta recuperación» de Fidel Castro.

«En política exterior ­dijo Ahmadinejad­ Irán apoyará los derechos de esas naciones».

Ahmadinejad incluso marcó una de las ausencias en estas alianzas, según la prensa de la región, pues el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, se abstuvo de asistir a la investidura presidencial en Ecuador para no encontrarse con él debido a que aún no se ha resuelto la imputación hecha por la justicia del país sudamericano contra dirigentes políticos iraníes por el atentado terrorista en 1994 en Buenos Aires contra una sede israelita.

La izquierda radical, en el Congreso Bolivariano de los Pueblos, que reúne a movimientos políticos identificados con Chávez, Morales, Castro, Ortega y ahora Correa, ha destacado la necesidad de aliarse con gobiernos antiimperialistas del mundo árabe-musulmán», sostuvo Alberto Garrido, autor de varios libros sobre la revolución chavista.

 

La islamización de la región

Sin embargo, voces críticas en Brasil y Chile, han alertado contra la creciente islamización de la política y la diplomacia regional, al tiempo que manifestaron su temor de que el conflicto de Medio Oriente se instale en la agenda, provocando cortos circuitos con Washington y Europa.

Los gobiernos de Estados Unidos y de Brasil crearon una alianza que promoverá la producción y comercialización de biocombustibles en el hemisferio, con el fin de reducir la dependencia del petróleo y protegerse de las decisiones del presidente venezolano y sus aliados.

El lanzamiento del pacto energético, denominado «Estrategia de Biocombustible para América latina y el Caribe», está previsto para este año. Ya tiene fondos asignados y apunta a movilizar miles de millones de dólares en un futuro cercano, mediante «una sociedad estratégica de Estados Unidos y Brasil para la región», según sus negociadores.

La alianza busca diversificar la provisión energética de Estados Unidos, que importa petróleo de Irán y Venezuela, entre otros países conflictivos. «Nuestra dependencia nos deja más vulnerables frente a regímenes hostiles y terroristas», alertó Bush en la apertura del año legislativo.

Estados Unidos y Brasil, acumulan juntos cerca del 70% de la producción mundial de etanol. Esta alianza contaría también con Colombia y Perú, El Salvador, Guatemala y Honduras, Haití y República Dominicana, entre otros, para contrarrestar el polo venezolano-iraní.

 

Eje político-militar

Para el presidente Chávez, los lazos con Irán constituyen una «alianza estratégica» más amplia. Va más allá del cártel petrolero y la economía. Forman un eje político-militar contra Estados Unidos y sus enemigos, entre los que incluye a Israel con quien ha roto relaciones.

Es «top secret», le respondió Chávez a la CNN, ante la pregunta de «¿hasta dónde está dispuesta Venezuela a ir a favor de Irán en caso de un conflicto armado?». Previamente el presidente venezolano había señalado: «Eso no te lo puedo decir. En todo caso estaríamos hablando de planes secretos, igual que Cuba».

En la reunión del G-15 realizada en La Habana, en el marco de la XIV Cumbre del Movimiento de Países No Alineados Chávez habló del tema: «Irán está amenazado», dijo. «Ya hay planes para invadirlo. Ojalá que no ocurra eso. Si llegara a ocurrir, tú sabes Ahmadinejad que estamos con ustedes en cualquier circunstancia. Estaremos con Irán como estaremos con Cuba. Yo lo he dicho: si Estados Unidos llegara a invadir Cuba correría sangre venezolana».

Venezuela, Irán y Cuba actuarán como un eje geopolítico-militar si alguno de los tres países es atacado por Estados Unidos. Y el pacto de defensa mutua que existe entre Irán y Siria incorpora a este último gobierno al compromiso intercontinental, explican expertos.

El presidente venezolano aseguró que su gobierno estará «siempre con Siria y con Irán», al sostener que Estados Unidos quiere «crear una nueva geopolítica en Medio Oriente», durante su programa semanal de televisión «Aló Presidente».

Estados Unidos «es un imperio de locos. Todos los días hay 100, 200, 300 muertos, y amenazan a Siria. Nosotros estaremos siempre con Siria y con Irán», dijo Chávez, dirigiéndose al ministro sirio de Información, Mohsen Bilal, quien participó recientemente como invitado en uno de sus programas.

«Ellos quieren sacar de ahí a nuestro hermano Bachar Al Asad», insistió Chávez. «Siria es una república socialista y antimperialista, por eso estamos hermanados. Estaremos siempre con Siria y con las luchas del pueblo árabe, contra el imperialismo, el capitalismo y la hegemonía. Es una lucha que nos une y nos unirá para siempre», sostuvo.

La transferencia de tecnología entre Teherán y Caracas, más allá de los acuerdos -siderúrgica, petrolera, petroquímica, cemento, maquinaria agrícola, automotriz, vivienda, educación, salud, entre otros-, que ya se traducen en decenas de convenio
s, incluye la asesoría persa para que Venezuela instale una fábrica de pólvora y fulminante para munición. Sobre el espinoso tema nuclear Chávez advirtió que «por ahora no hay compromisos de transferencia tecnológica para el manejo nuclear, pero pudiera haberla».

Irán tiene casi un millón de hombres armados. Pero la milicia alcanza a varios millones de ciudadanos. Sus Fuerzas Armadas cuentan con 44 divisiones y 24 brigadas (infantería, blindadas, paracaidistas), 7 brigadas misilísticas, 10 grupos de artillería, 18 grupos antiaéreos, 2 brigadas de protección contra armas de destrucción masiva, 4 brigadas de aviación del Ejército, 25 escuadrones de aviación de combate, 14 escuadrones de aviación de apoyo, 6 brigadas de buques de guerra y 2 brigadas de Infantería de Marina.

A ello se suma el cuerpo de Guardianes de la Revolución, con más de 100 mil hombres. La Guardia tiene un cuerpo de élite, el Kode, con 15 mil hombres, y los voluntarios para el martirio (kamikazes), que suman unos 40 mil hombres.

La ayuda militar venezolana a Irán puede ser casi simbólica en caso de guerra, a menos que la confrontación bélica se traslade a la región, sostienen especialistas en defensa.

El arma fundamental de ambos países es el petróleo. Siete millones de barriles de Venezuela e Irán saldrían del mercado, con todas sus consecuencias, explican los expertos.

 

«Charlas de café»

Irán está deseoso de aumentar su influencia económica y política en América Latina por ser esa región el «patio trasero de Estados Unidos», según el director del Instituto Meepas de estudios sobre Medio Oriente, Meir Javedanfar. Irán quiere lograr votos en la ONU y sobre todo en la Aiea, dijo el analista en una conferencia organizada por el Israel Project y el Instituto Truman en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Hasta ahora, sin embargo, con la excepción de Venezuela, Irán no había logrado una penetración en Latinoamérica, donde «aunque pueda ser popular entre la gente estar en contra de Estados Unidos, los líderes saben lo importante que es el comercio con el vecino del norte».

«Es una búsqueda de aliados para compensar el relativo aislamiento de Irán en el propio Medio Oriente», sostuvo la politóloga venezolana Maruja Tarre, experta en relaciones externas de los países petroleros, al analizar el desembarco de iraní en la región.

«Incluso Arabia Saudita, más bien discreta en política exterior, ha advertido a Washington que, si no se frena la influencia chiíta-iraní sobre Irak, Riad se verá forzada a respaldar de algún modo la insurgencia sunita» en el país mesopotámico, desangrado por la virtual guerra civil entre sus comunidades chiíta y sunita tras la invasión de Estados Unidos.

Dentro del propio Irán, Admadinejad no tiene un respaldo tan vasto, según muestran los últimos comicios locales y las elecciones de ayatolás, «y por eso busca una proyección internacional en el Sur en desarrollo, para lo cual le viene como anillo al dedo la coincidencia, por propósitos similares, del gobierno de Chávez», opinó la politóloga.

El presidente persa fue criticado por la prensa y los diputados iraníes por su viaje a América Latina mientras la tensión aumenta en la región.

«¿Cree usted realmente que personas como Chávez, Correa y Ortega pueden ser aliados estratégicos de Irán?», se preguntó el diario reformista Etemad Melli. «Estos amigos de izquierda son buenos para charlas de café, pero no para determinar nuestras prioridades en seguridad, política, relaciones internacionales o economía», señaló la publicación iraní.

«Mientras Condoleezza Rice, con el informe sobre la cuestión nuclear en la mano, lleva a cabo consultas con los países árabes y musulmanes vecinos de Irán, el presidente canta la victoria del socialismo en América Latina al lado de los hijos espirituales de Simón Bolívar y de los amigos de Fidel Castro», escribió el diario iraní.

«Estados Unidos nos rodea. La fuerza aeronaval más importante de Estados Unidos se encuentra en el Golfo Pérsico. La situación en Irak y en Afganistán es clara. Nuestras relaciones con los países árabes de la región, especialmente Arabia Saudita, los Emiratos Arabes o Jordania, se vuelven más distantes», alertó el periódico.

«Los antecedentes de Irán no sugieren que quiera jugar un papel constructivo en América Latina», afirmaron funcionarios del Departamento de Estado, no sólo en Venezuela, sino en otros países «amigos» latinoamericanos. Para el secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, el régimen confesional iraní había ido «demasiado lejos». *

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