Otan promete una fuerte respuesta a los talibanes
«El mensaje ha sido claro: la comunidad internacional quieren mantener la iniciativa en Afganistán», dijo el secretario general de la Otan, Jaap de Hoop Scheffer, al final de una reunión informal de ministros de Relaciones Exteriores de los 26 miembros de la Alianza Atlántica.
«Los aliados van a aumentar sus esfuerzos económicos, militares y civiles, lo que acrecienta las ofertas de financiamiento y de más fuerzas en el terreno», explicó el portavoz de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan) James Appathurai, al referirse al compromiso asumido.
Durante la reunión, la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, presentó a los aliados la oferta estadounidenses de proveer 10.600 millones de dólares para los dos próximos años, más el mantenimiento en Afganistán durante cuatro meses más de unas 3.000 tropas ya presentes en el terreno. Ante la perspectiva de nuevos ataques de la insurgencia talibán una vez que las condiciones climáticas se lo permitan, a partir de abril o mayo próximos, Rice instó a los aliados a lanzar una campaña en varios frentes.
«Si hay una ‘ofensiva de primavera’, debe ser nuestra ofensiva. Debe ser una campaña política, una campaña económica, una campaña diplomática y, sí, una campaña militar», afirmó Rice, según un texto distribuido a la prensa por responsables norteamericanos.
En cuanto a la necesidad de más tropas para enfrentar a los talibanes, el secretario general de la Otan dijo que la cuestión «será discutida en Sevilla», durante la reunión de ministros de Defensa de la Alianza Atlántica prevista el 8 y 9 de febrero próximos en el sur de España.
La Otan encabeza en Afganistán la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), compuesta por 33.000 soldados de 37 países y cuyo objetivo es ayudar al débil gobierno central del presidente Hamid Karzai.
Pero la misión de la Isaf se enfrenta a un fuerte desafío de la milicia talibán, expulsada del poder a fines de 2001 por una coalición liderada por Estados Unidos, pero cada vez más presente en el sur y el este del país.
Unas 4.000 personas murieron en hechos de violencia en Afganistán en 2006, año en el que se cometieron unos 140 atentados suicidas, en inquietante alza con respecto a 2005, cuando se habían registrado 27.
Entre los temores de los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte está el de que una demora en las tareas de reconstrucción del país se convierta en un espaldarazo para los fundamentalistas.
«Reconocemos que hay mucho más por hacer, pero hay oportunidades y desafíos. Tenemos que tener un enfoque comprensivo que signifique que podemos resolver todos los problemas, incluyendo la corrupción y al tráfico de opio», dijo en ese sentido la ministra británica Margaret Beckett.
La cuestión del cultivo de amapola es otra de las preocupaciones de la Otan, ya que la producción se disparó 61% en Afganistán en 2006, en lo que se considera otro logro del resurgente movimiento talibán, que según Estados Unidos utiliza lo recaudado con la venta de la droga para comprar armas y captar nuevos adeptos.
Sobre Kosovo, la provincia serbia de mayoría albanesa que exige su independencia y es administrada actualmente por la ONU, los aliados renovaron su compromiso para garantizar la seguridad en ese territorio durante el proceso de definición de su nuevo estatuto.
La reunión de la Otan coincidió con la presentación en Viena por parte del enviado especial de la ONU Martti Ahtisaari de sus propuestas iniciales sobre el futuro de la provincia independentista al grupo diplomático de contacto para Kosovo (Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, Rusia y Estados Unidos). *
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