Inculpado de violación por el fiscal general

El presidente israelí deja su cargo temporalmente

«El presidente Katzav informó por carta a la Comisión de Relaciones Parlamentarias (de la Knesset) sobre su intención de retirarse temporalmente de su puesto», dijo a la AFP el portavoz del Parlamento, Giora Fordis.

Por el momento no fue posible obtener una confirmación de la Presidencia. Katzav dará una conferencia de prensa a las 17 horas GMT.

Si es reconocido culpable de violación podría ser condenado a entre tres y 16 años de prisión.

Katzav, quien siempre aseguró que es inocente, deja entrever con su decisión de retirarse temporalmente que no tiene intención de dimitir de sus funciones, a pesar de las numerosas voces en la prensa y en la clase política que exigen su renuncia.

«Creo que la decisión apropiada para Katzav sería dimitir», declaró la ministra de Justicia en funciones, Tzipi Livni, que subrayó sin embargo que sigue siendo «inocente».

«Pero en este caso concreto, a causa del tipo de acusaciones, su severidad y el momento en el que se produce la decisión (del fiscal), es más apropiado para él probar su inocencia fuera de la residencia presidencial», prosiguió.

Katzav es sospechoso de haber violado a una ex empleada cuando era ministro de Turismo, entre 1998 y 1999, y de acoso sexual contra otras trabajadoras de la Presidencia.

Katzav, de 61 años, cuya función es esencialmente protocolaria y cuyo mandato termina normalmente en julio, comparó su caso con el de Alfred Dreyfus, capitán judío del Ejército francés acusado injustamente de traición.

Según un comunicado del fiscal general, Menahem Mazuz, el presidente israelí debe ser inculpado de violación, acoso sexual, obstrucción de la Justicia y amenazas contra testigos, un hecho sin precedentes en la historia del país.

«Renuncia», titulaba en su portada Yediot Aharonot, el principal diario israelí, con una foto del presidente.

«Debe renunciar (…) Como sociedad, tenemos el deber de decir que ya no es nuestro presidente y que su retrato ya no puede estar en las escuelas», afirmó a la radio Yoissi Beilin, jefe del partido de izquierda laico Meretz.

Su partido comenzó a reunir los votos de 20 diputados necesarios para convocar a la comisión parlamentaria de la Cámara para iniciar un proceso de destitución. Para culminar tal procedimiento, sin precedentes en la historia de Israel, 90 de los 120 diputados de la Knesset deberían aprobarlo en sesión plenaria.

«El presidente debe renunciar y punto, y espero que tome una decisión en este sentido en las próximas horas, o en caso contrario la palabra la tendrá la Knesset», declaró tajante Guidon Saar, presidente del grupo parlamentario del Likud (derecha). *

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