Los soldados se sumaron a la rebelión contra el presidente de Yugoslavia

El fin de Milosevic

Belgrado, AFP

A la medianoche, miles de personas permanecían en las calles de Belgrado a la espera de la confirmación del final de la «época Milosevic».

Tres aviones Antonov despegaron en la noche del aeropuerto militar de Belgrado-Batajnica, pero no se pudo confirmar oficialmente la presencia de Milosevic a bordo.

«Suponemos que Milosevic estaba en el avión», declaró Mldan Batic, uno de los líderes de la Oposición Democrática Serbia (DOS).

Ante los cientos de miles de personas que congregó la oposición en el centro de Belgrado, el líder opositor Vojislav Kostunica aseguró que Milosevic se «fugó» de Dedinje, el barrio de Belgrado, donde vive habitualmente. «Se fugó de allí, nos quedamos aquí en donde están las instituciones del Estado», añadió.

Por su parte, la secretaria de Estado, Madeleine Albright, declaró que «aparentemente, Milosevic no está más en Belgrado».

En los enfrentamientos con la policía, una joven murió aplastada por una escavadora y tres personas sufrieron heridas de bala y un centenar «leves y graves heridas».

Las fuerzas del orden empezaron poco a poco a simpatizar con los manifestantes. Un número creciente de policías y elementos de las unidades antiterroristas empezaron a sacarse los cascos y a descargar sus fusiles, para unirse a los manifestantes.

Además, una fuente cercana de la jerarquía militar declaró que el ejército yugoslavo se quedará en sus cuarteles.

Los manifestantes pidieron a gritos la renuncia de Milosevic, que según ellos cayó derrotado en las elecciones presidenciales del pasado 24 de setiembre.

En un breve mensaje, Kostunica se dirigió a la «Serbia liberada» y exhortó a los manifestantes a la calma.

«Querida Serbia, estoy orgulloso de haber sido elegido presidente de Yugoslavia», declaró ante la muchedumbre desde la terraza de la alcaldía de Belgrado.

Según los cómputos de la oposición, Kostunica obtuvo más del 52% de los sufragios, cifras que no coinciden con el recuento oficial de la Comisión Electoral Federal (CEF), que afirmó que ningún candidato había logrado la mayoría absoluta.

La manifestación gigante se produjo poco después de que el presidente del Tribunal Constitucinal decidiera anular la primera vuelta de las elecciones, decisión unánimemente condenada por los países occidentales, que denunciaron una nueva manipulación de Milosevic.

Los manifestantes rebieron el apoyo del presidente estadounidense, Bill Clinton. «Estados Unidos se encuentra del lado de los pueblos que luchan por su libertad. Nosotros creemos en la democracia y haremos todo lo que podamos por el pueblo serbio, como por todos los otros pueblos, para que puedan elegir a sus dirigentes», declaró el mandatario.

En el Parlamento y en la sede de la televisión estatal RTS se declararon incendios que fueron controlados al caer la tarde, precisaron bomberos a la AFP.

Los manifestantes penetraron en el Parlamento al grito de «Â¡Ahora o nunca!» y luego lanzaron retratos de Milosevic por la ventana y numerosos documentos.

Los manifestantes volcaron por lo menos cuatro coches de la policía. Un periodista de la AFP escuchó cuatro disparos.

Los tres canales de la RTS, cuya sede fue tomada por los manifestantes, dejaron de transmitir poco después de las 18.00 horas locales (16H00 GMT).

Hacia las 21.15 locales (20H15 GMT) apareció la mención en la pantalla.

«Este es el programa de la nueva radio-televisión de Serbia».

Además la agencia oficial Tanjug anunció en la noche que Kostunica era «el presidente electo yugoslavo».

En el interior del país, al menos 50 policías se retiraron de la mina en huelga de Kolubara, al sur de Belgrado, mientras otros 90 se quedaban para entregar el control de los equipos a los mineros en huelga, comprobó un periodista de la AFP.

Unos 1.500 mineros, en huelga desde hace casi una semana, felicitaron a los policías por su decisión de abandonar el lugar.

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