No pueden poner fin a la violencia
Charm El Cheij, Egipto, AFP
Minutos después de la cumbre de Charm El Cheij, que fue boicoteada por el primer ministro israelí, Ehud Barak, tras su reunión de la víspera en París con el presidente de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat, el mandatario egipcio, Hosni Mubarak, convocó sorpresivamente a una «urgente» cumbre árabe, antes de finales de mes, para hacer frente «a la situación que se deteriora en los territorios palestinos».
Esta convocatoria urgente atestigua el fracaso de las reuniones, ya que el martes pasado, Mubarak todavía pensaba organizar en el mes de enero la cumbre árabe dedicada al tema israeleo-palestino.
Tras la reunión de Charm el Cheij –en la que participaron Mubarak, Arafat y la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright– la jefa de la diplomacia estadounidense anunció que Arafat y Barak se comprometieron a restaurar la calma en los territorios palestinos. «Ambos se comprometieron a restaurar la calma. Ambos dieron órdenes en ese sentido, pero es necesario ver lo que ocurre en el terreno», declaró Albright en rueda de prensa, en la que compareció únicamente con el canciller egipcio, Amr Musa. Mubarak y Arafat se mantuvieron alejados. «Estados Unidos dijo claramente que la violencia tiene que parar», declaró la secretaria de Estado, quien agregó que «lo que ocurre actualmente no puede constituir el futuro de los palestinos».
«Estados Unidos hace lo que puede para garantizar que se restaure la calma (…). Estados Unidos es un negociador honesto y seguiremos protagonizando este papel», agregó. El canciller Musa moderó luego el medido optimismo de Albright al afirmar ante los medios de comunicación egipcios que no hubo acuerdo sobre la seguridad entre israelíes y palestinos.
Interrogado sobre la existencia de un acuerdo sobre la seguridad, Musa contestó «no». Albright «afirma que hubo un paso hacia adelante, pero sólo se trata de un paso», afirmó el Canciller. «Está claro que hay cierto alivio hoy con la retirada de los tanques israelíes que ocuparon los territorios (ya) ocupados, es decir que aumentaron todavía más la ocupación», reconoció el ministro de Relaciones Exteriores egipcio.
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