Venta de alimentos y medicamentos a la isla

"Sucio" proyecto de ley de EEUU

La Habana, PL

Para La Habana, la unica solución posible al diferendo entre ambos países es la normalización plena de las relaciones rotas en 1961 y el levantamiento del bloqueo económico impuesto de manera unilateral por Estados Unidos en 1962, según una declaración oficial emitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex).

Las enmiendas que los congresistas de origen cubano y el liderazgo republicano pretenden introducir en la Ley del Presupuesto para Agricultura lejos de suavizar el bloqueo, lo recrudece, y tienen, además, un carácter discriminatorio y humillante, asegura el Minrex.

De aprobarse el proyecto de legislación, los agricultores norteamericanos y las empresas farmacéuticas quedarían exentas de observar las regulaciones que desde hace casi 40 años prohíben el comercio con Cuba, aunque sólo en lo relativo a la venta de alimentos y medicinas.

Ahora bien, en virtud de las enmiendas introducidas, ninguna compañía o banco estadounidense podría otorgar créditos al gobierno cubano para efectuar tales transacciones, y la Isla tendría que acudir a terceros países en busca de financiamiento para pagar por los productos norteamericanos.

Tampoco se levanta la medida que prohíbe a los norteamericanos viajar al país caribeño, ni se derogan la leyes Helms-Burton y Torricelli, sancionadas por el Congreso en los años 90 para intensificar el cerco económico, financiero y comercial contra la Revolución cubana.

Son tantas y tan severas las restricciones, que los congresistas a favor de aliviar las sanciones contra Cuba las consideran contraproducentes.

En su declaración de este jueves, el Minrex culpa a los legisladores cubanoamericanos y a los sectores extremistas de desarticular con sus presiones y cabildeos las propuestas originales, hechas por senadores y representantes a la Cámara con el apoyo de los agricultores de Estados Unidos.

La declaración de la Cancillería cubana aclara que La Habana se niega a realizar algún tipo de transacción con Washington basada en la eventual aprobación del proyecto de ley, aunque reitera su disposición a mantener relaciones comerciales normales con compañías norteamericanas. Tanto la Cámara de Representantes como el Senado estadounidense ya dieron el visto bueno a sendas versiones del proyecto de ley y ahora sólo resta que el Comité de Conferencias elabore una propuesta conjunta que será sometida de nuevo a votación.

En opinión de los analistas, una vez que se conocen los entresijos de esta legislación, el fantasma de la vieja política de la zanahoria y el garrote parece cernirse nuevamante sobre el Capitolio de Washington.

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