El plan Blumberg de unir a toda la oposición no avanza

No le va muy bien a Juan Carlos Blumberg, el referente de los miedos urbanos por la inseguridad, en convertirse en el eje de una coalición que enfrente con éxito a Néstor Kirchner o su esposa, la senadora Cristina Fernández, en las presidenciales del cuarto domingo de octubre.

El padre del joven Axel, cuyo secuestro y asesinato lo puso en la órbita de los referentes sociales, supone que tiene influencia y credibilidad como para sentar a todos los políticos de primer nivel en una mesa que concerte ideas, programas y esas cosas, y lograr que a su tiempo lo vean como quien mejor representa al electorado que por h o por b no votaría por el oficialismo cuando haya que elegir al primer empleo nacional.

Mauricio Macri, que está en varias gateras pidiendo pista, le dijo que sí al anciano y se congratuló con su decisión de comprometerse con la política. Pero la líder del ARI, Elisa Carrió, acusó a la movida de Blumberg como pergeñada en los despachos de distracción que, afirma, manejan los funcionarios del oficialismo (en verdad le endilga todo al jefe de gabinete Alberto Fernández) y, visto ello y su postura estrecha respecto de compromisos electorales, ha mandado decir que con ella no cuentan.

En silencio, Roberto Lavagna, el ex ministro de economía de Kirchner, aspirante presidencial de los fuertes, ha eludido la invitación pero le dijo a los suyos en reuniones recoletas que él ha fijado programa y candidatura VIP que no se negocia. Así que los que quieran vienen al pie o nada. Lavagna tiene un arreglo de palabra con la actual cúpula radical que encabeza el senador nacional Gerardo Morales y grupos justicialistas. En marzo la UCR deberá aprobar esa candidatura partidaria y ver si agrega como acompañante de Lavagna al senador Sanz, una de las estrellas jóvenes del partido centenario.

Blumberg ha recibido apoyos previsibles, como el del gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, quien gasta plata a varias manos para imponer su nombre en la grilla de los presidenciales. No ha rechazado el convite la dirigente del pequeño partido Unión por Todos, Patricia Bullrich, montonera en su juventud, ministra de Fernando de la Rúa en su madurez y que busca picar en varios platos. Por caso, corteja a Carrió.

Tampoco el jefe de gobierno porteño, Jorge Telerman, aceptó la taxativa invitación que le hizo Blumberg, quien parece haber pensado que, como el alcalde está de pica con Kirchner, podría sumarse a ese esbozo de coalición opositora. El hombre que pretende ser el eje de la oposición ha llamado además al ex senador nacional peronista, Ramón Puerta, que fue efímero presidente en los agitados días de fines de 2001, cuando la crisis deglutió a Fernando de la Rúa. Puerta está diferenciado del espacio justicialista que no comulga con el presidente y, en realidad, tiene ínfulas de ser él la figura de unidad.

Puerta participó como uno más en la coalición democrática que despedazó los planes reeleccionistas de Carlos Rovira, gobernador de Misiones, y obligó a Kirchner a esforzarse para no perder la iniciativa. Sus amigos en el justicialismo disidente están con Lavagna o pensando si no es mejor sumarse al kirchnerismo.

La centro-derecha, que es la manera como se presenta la derecha ya que no viste bien decirse de este último palo, no parece haber encontrado la manera de tomar la iniciativa. Por ahora no tiene más de lo que se cuenta, excepto la respetada figura del líder de Recrear y socio inestable de Macri en Pro, Ricardo López Murphy. El desafío de enfrentar a los K en octubre requiere de mucho más. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje