Los cuatro presidentes de izquierda que asumieron en enero
Con la asunción de Rafael Correa en Ecuador el lunes 15 se completó el ciclo de los cuatro presidentes de izquierda que asumieron en América Latina en el curso de enero. Inició el ciclo el día 1º Lula da Silva en Brasil y el día 10 asistimos al doblete de la reiteración del mandato de Hugo Chávez en Venezuela y de la vuelta de Daniel Ortega con el FSLN en Nicaragua al gobierno que había ganado con la revolución del 19 de julio de 1979 y la elección subsiguiente. Estos hechos coincidieron con el XIII Encuentro en El Salvador del Foro de San Pablo (FSP), reunión de un conjunto de fuerzas de izquierda, avanzadas y progresistas de América Latina y el Caribe que echó a andar en 1990 en la ciudad bandeirante. La reunión de San Salvador estuvo presidida por un panel con la imagen de los presidentes de izquierda de nuestra América. La lista abarca a Tabaré Vázquez, Evo Morales, Hugo Chávez, Fidel Castro, Lula, René Preval, Daniel Ortega, Michelle Bachelet, Néstor Kirchner, Leonel Fernández y Martín Torrijos.
En tres lustros la tortilla se dio vuelta
Ello permite medir los avances registrados en los tres lustros desde la fundación del FSP. En aquel momento se derrumbaban la Urss y el campo socialista europeo, y no obstante los partidos de izquierda participantes, incluidos los integrantes del Frente Amplio uruguayo, tuvieron la lucidez política y la visión histórica de alzarse a la lucha contra el injusto sistema del neoliberalismo, contra el llamado «pensamiento único» y el concepto del fin de la historia, para comprometerse en la lucha ahincada por la democracia, su extensión y profundización, e incluso avizorar un horizonte socialista. El XIII Encuentro permitió vislumbrar el conjunto de los cambios que están recorriendo de norte a sur el continente. En aquel momento, recién cumplido el ciclo de las dictaduras militares, la izquierda sólo tenía en el gobierno a Cuba socialista. Hoy la tortilla se ha dado vuelta. La izquierda predomina en el gobierno, en muchos casos aliada con fuerzas diversas, pero llevando el timón. Sus realizaciones positivas a favor de sus pueblos y, particularmente en relación a la lucha contra el hambre y las injusticias sociales, son a la vez el punto de partida para nuevos avances y el pasaje a una etapa superior, a pesar de las tremendas dificultades emanadas de la herencia del neoliberalismo y del necesario acopio de experiencias en la tarea de gobernar.
En síntesis, se pudieron aquilatar los frutos de la victoria intelectual y moral en la lucha contra el pensamiento y la práctica del neoliberalismo, y delinear los caminos a recorrer. Con razón en el Encuentro se evocaron «los vientos políticos nuevos» en la región, la búsqueda de «modelos alternativos» que destaquen la solidaridad entre los pueblos», la necesidad de profundizar la democracia al máximo y de ampliar las políticas sociales públicas, que pueden incluir nuevos derechos para la población. Eso implica enfrentar los intereses de las poderosas trasnacionales. En tal sentido, se destaca la trascendencia de haber enterrado el proyecto del Alca que el imperio del norte viene impulsando (a través de la Iniciativa para las Américas de Bush padre) y que es contemporáneo del nacimiento del FSP.
Hemos estado leyendo en estos días la notable biografía «A dos voces» de Fidel Castro, escrita por el director de Le Monde Diplomatique Ignacio Ramonet. Allí encontramos esta definición: «Fuimos testigos de la colosal batalla librada en Mar del Plata los días 4 y 5 de noviembre 2005 en ocasión de la Cumbre de las Américas. Fue una grandiosa batalla contra el Alca, una en la calle y el estadio, y otra en el recinto donde estaban reunidos los jefes de Estado». Destaca las manifestaciones de masas que «le dieron una lección inolvidable al imperio» y concluye: «En Mar del Plata el nefasto proyecto del Alca, una forma nueva de colonización despiadada, salió definitivamente derrotado». O sea que contra los planes del imperio nuestros pueblos pueden luchar y vencer.
Los indígenas en el terreno de lucha
Nos referimos antes a la investidura de Rafael Correa, que recibió el lunes los atributos de mando de manos del presidente saliente, Alfredo Palacio, en el Congreso Nacional. El acto revistió gran significación internacional, porque además de representantes de los países latinoamericanos como Chávez, Lula, Evo Morales, Daniel Ortega y Nin Novoa por Uruguay, estuvieron también el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad y los delegados de la República Arabe Saharaui Democrática (Rasd), en lucha por su independencia de Marruecos. Este acto oficial estuvo precedido de otro dotado de enorme significación simbólica: la entrega del bastón de mando por parte de las comunidades indígenas en Zumbahua, región de Cotopaxi, en el centro andino del Ecuador. La ceremonia en que los indígenas ondearon sus coloridas huipales incluyó una misa católica en quechua, idioma que el flamante mandatario conoce desde que allí realizó un trabajo comunitario con la comunidad salesiana enseñando matemáticas. Correa declaró que «la noche neoliberal está llegando a su fin, el nuevo día ha comenzado, con patrias más justas, soberanas y dignas».
El apoyo de las comunidades indígenas, organizadas en la Conaie y el Movimiento Pachakutik, será de fundamental importancia para que Correa pueda desarrollar su gobierno, después de que consumó la proeza de derrotar con luz al gran magnate Alvaro Novoa, en demostración rotunda de que nuevos sectores sociales, nuevas clases están llegando al gobierno en América Latina. También contribuirá a este objetivo el hecho de que varios sectores políticos hayan decidido apoyarlo en el Congreso para dar vida al proyecto de Asamblea Constituyente a plebiscitarse por el pueblo. La importancia del sector indígena también se destaca en Bolivia. Evo Morales ha estado participando activamente en las tomas de posesión de Chávez, Ortega y Correa, estrechando sus vínculos con los gobiernos de izquierda y firmando múltiples acuerdos de cooperación. En el país se vive una situación de gran tensión. Después de las acciones separatistas de los cuatro gobernadores de la «media luna» (Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando), ahora el gobernador de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, pretende lanzar un nuevo plebiscito autonómico, a pesar de que éste fue derrotado a nivel nacional y también en su departamento. La movilización de los campesinos y cocaleros, en arduo enfrentamiento con el gobierno local, está reclamando la renuncia de Reyes Villa (que por otra parte estuvo involucrado con la dictadura de García Meza). En la citada biografía, Fidel Castro se refiere en estos términos a la elección de Evo Morales, que asumió el 22 de enero de 2006: «Esa elección de Evo Morales, contundente, indiscutible, conmovió al mundo, por ser la primera vez que es escogido un presidente indígena. Se proyecta hacia el futuro como una esperanza para la mayoría de su pueblo. Encarna la confirmación de la quiebra del sistema político tradicionalmente aplicado en la región, y la determinación de las grandes masas de conquistar la verdadera independencia. Su elección es la expresión de que el mapa político de América Latina está cambiando. Nuevos aires soplan en ese hemisferio».
Medidas soberanas de nacionalización
Otro hecho trascendente: Chávez inició su nuevo gobierno hasta 2013 con medidas de nacionalización en amplia escala que incluyen empresas estratégicas de electricidad, telefonía y agua, entre las que se destaca la Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv), la mayor del país, cuyo socio estratégico es la estadounidense Verizon y que fue privatizada en 1991. Al juramentar a sus 27 ministros y al nuevo vicepresidente, Jorge Rodríguez, anunció que pedirá a la Asamblea Nacional una ley habilitante que le permita eliminar el control que detentan algunas petroleras extranjeras en el proceso de mejoramiento de los crudos extrapesados de la faja del Orinoco. También anunci
ó su propósito de retomar el control estatal de otros sectores que fueron privatizados antes de su llegada al gobierno en 1999.
Por su parte, Evo Morales anunció en Quito, en la asunción de Correa, que este año se propone avanzar en la nacionalización del sector minero tras estatizar el de los hidrocarburos. Valgan estos ejemplos como demostración de que hay un futuro abierto para América Latina. *
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