El gobernador de Cochabamba, que teme por su vida, se refugió en Santa Cruz

Evo Morales llamó al diálogo y pidió calma a los cocaleros

Antes de partir a Quito, a la toma de mando del economista ecuatoriano Rafael Correa, Morales se dijo dispuesto a buscar una reconciliación en la provincia central de Cochabamba, escenario de violentos choques entre civiles el jueves que dejaron dos muertos y un centenar de heridos.

Pero advirtió sobre la rebeldía del campesinado al que «ha mandado a humillar, a matar, a fusilar» el resistido gobernador.

«Nosotros tenemos que venir aquí buscando mediación, cierto diálogo. Seguirá la mediación del Gobierno pidiendo que conversen», dijo Morales en conferencia de prensa dictada en la casa de los cocaleros en esta ciudad a 403 km de La Paz.

El gobernante, cuyo poder político proviene de los sindicatos de cocaleros de Chapare, que con el despliegue de milles de ellos en calles y plazas de Cochabamba presionan hace una semana la salida de Reyes Villa, un ex militar y ex candidato presidencial, dijo temer hasta un desacato por parte de las bases.

«Hay una decisión muy cerrada» que no admite otra cosa que la dimisión de Reyes Villa, quien se ha refugiado en Santa Cruz, bastión de la más dura oposición a Morales.

«Algunos dirigentes (cocaleros) dirán que no quieren conversar» con el gobernador, «pero tienen que hacerlo, tiene que haber diálogo», instó el mandatario que ha anunciado un proyecto de ley de revocatoria del mandato de autoridades, él incluido, vía referendo popular, que mandará esta semana al Congreso.

Morales considera que los encendidos pedidos de renuncia a Reyes Villa son «legítimos pero no legales» y cree que el gobernador conspira contra su gobierno, «está envuelto en hechos de corrupción, está lleno de soberbia y anda armado».

En tanto, los cocaleros que han dado una suerte de tregua a la población de esta ciudad el fin de semana y que hoy volverán a las calles, están empecinados en tumbar a la autoridad local que promueve la autonomía de esta región, bastión electoral de Morales.

Por su parte Reyes Villa pidió una negociación bajo los auspicios de la Iglesia católica en Santa Cruz.

En avisos pagados publicados por la prensa dominical, dijo tener «información de que en estos momentos hay grupos esperando mi regreso a Cochabamba para forzarme, con violencia, a renunciar».

«Ese no es el camino de respeto a la voluntad del pueblo, ni el camino que los cochabambinos quieren», advirtió.

Sumado a un bloque de cuatro gobernadores autonomistas y opositores a Morales, Reyes Villa invocó a las fuerzas sociales a negociar en la casa del cardenal boliviano Julio Terrazas, en Santa Cruz, «en un ambiente de paz y con los deseos puestos en fortalecer la unidad del país».

El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, contestó en los medios que Reyes Villa «puede escoger el lugar que quiera y los testigos que quiera» para asistir a la cita, pero en Cochabamba.

«No se puede entender cómo el Prefecto (gobernador) se escapa del departamento. El prefecto electo en un departamento tiene que estar con su pueblo con sus fuerzas sociales», reprochó por su parte Morales, al tiempo que ofreció todo tipo de garantías para el retorno a esa ciudad central del gobernador opositor. *

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