Se quiebra el pacto de silencio entre los militares chilenos
El coronel (r) Andrés Magaña Bau confesó que hace 33 años comandó la patrulla que ejecutó a 31 personas en la ciudad de Paine, localidad distante a 40 kilómetros al sur de Santiago. Entre las víctimas, se encontraría el padre de una destacada abogada chilena defensora de derechos humanos, Pamela Pereira. Si bien anteriormente el acusado ya había reconocido su participación alegando que sólo cumplió órdenes, ayer y en compañía de la ministra que sustancia la causa, Virginia Riveras, y de un contingente policial, Magaña se desplazó a las cercanías del lago Rapel para precisar el sitio donde se exhumaron 17 cadáveres, acompañando fotografías. La diligencia de ayer fue un reconocimiento del área donde se iniciarán las excavaciones la próxima semana, luego de la realización de otras pesquisas.
En círculos de defensa a los derechos humanos, se interpreta esta revelación como el primer quiebre del pacto de silencio de los militares tras la muerte de Pinochet, porque Magaña se explayó en su confesión original sobre cómo le ordenaron las ejecuciones, pero se reservó decir el lugar del entierro y que luego de la muerte del dictador revelara a la magistrada.
En el año 1973, el ex uniformado era subteniente y destinado a la Escuela de Infantería de San Bernardo, donde era asesor de Telecomunicaciones del director, el coronel Leonel Koning, quien, en conjunto con el subdirector, teniente coronel Pedro Montalba (ambos fallecidos), le ordenó comandar una patrulla que se encargaría de fusilar en dos operativos a residentes de Paine, según consta en un acta de un consejo de guerra realizado a los detenidos que fueron acusados de portar explosivos. Luego, el día 2 de octubre de 1973, se trasladó a 14 prisioneros a la Cuesta de Chada, donde fueron fusilados. Posteriormente, la noche del 15 de octubre, se detuvo a otras 17 personas, conducidas en «dirección a Melipilla hasta llegar a una zona muy cercana al lago Rapel», fusiladas y sepultadas en esa área.
Por otra parte, familiares de las víctimas recibieron con una mezcla de alegría y aprensión la noticia, ya que en oportunidades anteriores, también les habían dado información sobre el destino de sus deudos, resultando falsa con el correr del tiempo. Es el caso de la abogada Pamela Pereira, integrante de la Mesa de Diálogo. Una de las informaciones entregadas fue que el cuerpo de su padre fue arrojado al mar y ahora se presupone que es uno de los fusilados de Paine. *
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