Los mineros se rebelan contra presidente serbio
Belgrado, ANSA
La cuenca de Kolubara es el centro energético de Serbia, una de las dos repúblicas que, junto a Montenegro, forman la Federación Yugoslava.
En tanto, la Oposición Democrática Serbia (ODS) lanzó ayer un triple ultimátum para las 13 GMT de mañana: que Milosevic reconozca su derrota en las elecciones del 24 del mes pasado, que la Comisión Electoral difunda sus datos sobre los comicios y que los dirigentes de la televisión estatal renuncien para que haya información imparcial.
Los ciudadanos de toda Serbia esperarán mañana las respuestas en Belgrado, convocados por la oposición para una manifestación que se anuncia como la mayor de estas semanas de protesta contra el régimen.
El candidato presidencial de la oposición, Vojislav Kustunica, a quien muchos ya llaman «presidente yugoslavo», fue ayer por la noche a la mina de Kolubara.
Por la mañana, policías anti disturbios habían entrando en la mina después de que tropas de las Fuerzas Armadas asumieran el control de las entradas.
Poco después de la irrupción policial se temió un choque entre agentes y mineros, que están en huelga desde el lunes.
Pero los policías cedieron por una manifestación de unas 20.000 personas que fueron a apoyar a los «rebeldes» desde Lavac y otras ciudades de la zona.
Kostunica, quien llegó a la mina acompañado por centenares de habitantes de Belgrado, acusó al régimen de «violar la Constitución».
«Lo que está sucediendo no habría acontecido si un solo hombre (Milosevic) hubiese reconocido su derrota en las elecciones. Este hombre es el responsable de los desórdenes que tienen lugar en Serbia», dijo.
Kostunica exhortó a los mineros a que «resistan ya que nosotros estamos con ustedes y somos cada vez más numerosos.
Ahora ya está claro que todo el pueblo está defendiendo su victoria».
Con los mineros, antes considerados fieles a Milosevic, se alinean otros grupos laborales y profesionales.
Ayer estuvieron cerradas muchas oficinas de correos, los médicos de Belgrado manifestaron y anunciaron que sólo garantizarán los servicios esenciales y los estudiantes pidieron controlar la televisión universitaria, que hasta ahora fue instrumento de propaganda de Milosevic.
En muchas ciudades continuaron las interrupciones del tránsito y la policía no las contrarrestó de modo muy decidido.
Cuando los agentes eliminaban una barricada, los manifestantes levantaban otra y, a juzgar por su modales inusualmente pacíficos, los policías tenían orden de evitar la violencia.
Analistas estiman que la respuesta del pueblo resulta cada vez más esencial para la oposición, que está agotando sus armas jurídicas.
El Tribunal Constitucional examinó hoy a puertas abiertas, contra su costumbre, un recurso opositor contra la Comisión Electoral Central, pero no anunció todavía su veredicto.
Algunos analistas creen que esta tardanza es un indicio de un acto de autonomía de este organismo, nombrado por el presidente y a él subyugado desde siempre.
Esta creencia se apoya también en que los miembros del Tribunal ya entregaron a la ODS las actas electorales de dos circunscripciones, Prokuple y Vranje, donde probablemente se hayan cometido los mayores fraudes electorales.
Pero, los opositores no son muy optimistas. «No esperamos mucho del Tribunal Constitucional», dijo el asistente de Kostunica, Nebojsa Bakarac.
Tal como sucede en los medios de comunicación del régimen, la rebelión de los antiguos fieles colaboradores de Milosevic comienza a observarse en los tribunales: veintisiete jueces de Nis se alinearon con los reclamos de la oposición.
Entre los «arrepentidos» figuran también representantes locales de la Comisión Electoral, como la señora Miroslavka Bigovic, fiscal en Krusevac (Serbia Central), que renunció tras denunciar enormes fraudes.
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