Un 10% del clero colaboró con la Policía secreta del régimen comunista

Examinarán el pasado de todos los obispos polacos

«Pediremos a la comisión que verifique a todos los obispos», afirmó el arzobispo a la prensa tras una reunión de urgencia del episcopado polaco.

Por su parte, el secretario general del episcopado, monseñor Piotr Libera, explicó que todos los obispos presentes en la reunión expresaron su voluntad de someterse a esta verificación.

La decisión será confirmada en marzo, cuando los 133 obispos de Polonia se reúnan en Asamblea Plenaria, pues la reunión de urgencia de este viernes estaba limitada a los miembros del Consejo Permanente del Episcopado, ampliado a los obispos titulares de las diócesis polacas.

Celebrado a puerta cerrada, el encuentro tenía como objetivo intentar superar la profunda crisis provocada por la renuncia el domingo del efímero arzobispo de Varsovia, monseñor Stanislaw Wielgus, por haber colaborado con la ex policía secreta comunista.

El Episcopado polaco también ha acordado crear por todo Polonia comisiones históricas regionales que examinen el pasado de los curas y demás miembros de la Iglesia.

Ciertas diócesis ya las habían puesto en marcha, pero otras habían optado por no hacerlo.

Polonia cuenta en la actualidad con 27.000 sacerdotes. Los historiadores calculan que entre un 10% y un 15% de los miembros del clero colaboraron más o menos activamente con la temible policía secreta comunista, pese a que la Iglesia Católica fue la principal fuerza de oposición durante las cuatro décadas de dictadura.

Las opiniones expresadas por la comisión histórica y los expertos se transmitirán posteriormente a la Santa Sede, explicó Libera.

«Ningún tribunal en Polonia tiene la competencia de juzgar a un obispo», quien «sólo puede ser juzgado por el Santo Padre o por un tribunal competente en el Vaticano», precisó.

La dimisión de Wielgus ha provocado una crisis sin precedentes en la historia de la Iglesia polaca desde la caída del comunismo en 1989 y puede abrir la puerta a una avalancha de nuevas revelaciones.

Desde el regreso de la democracia a este país ampliamente católico, la Iglesia polaca se beneficiaba de un inmenso prestigio ganado con su oposición a la dictadura y del carisma del polaco Juan Pablo II, papa entre 1978 y 2005.

Los principales responsables eclesiásticos, entre ellos el primado de Polonia, Jozef Glemp, se opusieron mayoritariamente a la «caza» de agentes entre sus filas, al considerar que los casos de colaboración eran un asunto interno.

El diario de derechas Dziennik publicó el martes y el miércoles documentos de la SB donde se citan a una docena de seudónimos de sus colaboradores, personalidades de la Iglesia Católica, obispos incluidos, según el rotativo.

Y el padre Tadeusz Isakowicz-Zaleski, quien desde hace un año se bate en solitario por sacar a la luz esta verdad, desvelará 39 nuevos casos, cuatro de ellos de obispos, en un libro que llegará a las librerías el próximo 28 de febrero. *

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