El gobierno cubano denunció el robo de más de 150 millones de dólares por parte de EEUU

El pasado 27 de noviembre Estados Unidos ejecutó el pago de 72,1 millones de dólares a las familias de dos norteamericanos, Thomas Willard Ray y Howard F. Anderson, muertos en Cuba en 1961. Conforme a los fallos judiciales los activos fueron retirados de las cuentas cubanas congeladas en EEUU. Según la cancillería cubana, con este pago suman unos 170,2 millones dólares los fondos que han sido robados a la isla.

En un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores cubano señaló que por cuarta ocasión se extraen fondos congelados ilegalmente después del triunfo de la revolución.

«Este robo impúdico se produce para satisfacer los fallos judiciales derivados de las espurias demandas presentadas contra nuestro país ante tribunales de los Estados Unidos por las ciudadanas norteamericanas Janet Ray Weininger y Dorothy Anderson McCarthy» señaló el comunicado.

Una demanda fue interpuesta por la hija del piloto norteamericano Willard Ray, de quien se alegó que fue ejecutado de manera sumaria el 19 de abril de 1961 durante la invasión de Playa Girón.

Al respecto el comunicado afirma que en realidad se trataba de un oficial de la CIA, quien fue abatido durante la invasión y cuyo cadáver permaneció conservado en el Instituto de Medicina Legal de Cuba durante 18 años.

El gobierno de los Estados Unidos ocultaba su identidad y se negaba a aceptar su ciudadanía norteamericana para no reconocer la responsabilidad de EEUU en la fracasada invasión.

La otra demanda fue presentada por Dorothy Anderson McCarthy, bajo los cargos de tortura y asesinato extrajudicial. Sin embargo, desde Cuba, afirman que en realidad se trataba de «un ciudadano norteamericano que fue juzgado el 18 de abril de 1961 por el Tribunal Revolucionario de Pinar del Río, por sus actividades subversivas al servicio del gobierno de los Estados Unidos y contra el pueblo cubano».

Anderson, que fue condenado a la pena de muerte, actuaba en Cuba bajo el seudónimo de «Lee» y era el enlace entre la CIA y los grupos terroristas: «Asociación Cívica Anticomunista» (ACA) y «Frente Revolucionario Democrático» (FRD).

«Al grupo de Anderson le fueron confiscadas 8 toneladas de armas, que habían enterrado en la costa sur de Pinar del Río, y que habían sido trasladadas a Cuba el 22 de febrero de 1961 por un barco con matrícula norteamericana, en una operación dirigida por la CIA» señaló el comunicado.

De acuerdo con la cancillería, esas dos demandas y «otras similares presentadas en tribunales norteamericanos carecen de validez y legitimidad para Cuba, pues se basan en argumentos totalmente falsos y manipulados».

«Ni el gobierno de los Estados Unidos ni los órganos judiciales de este país están legitimados para entregar parte de los fondos cubanos congelados a grupos terroristas o a familiares de ciudadanos estadounidenses que se han involucrado en agresiones contra nuestro país, alentando así de manera directa este tipo de acciones», agregó. *

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