Desabastecimiento en varias ciudades bolivianas
La Paz, AFP
La incertidumbre y la especulación reinaban en los principales centros de abasto popular de las ciudades de La Paz, Cochabamba (centro) y Santa Cruz (este), que carecen de los principales productos de la canasta familar.
La Paz es la más perjudicada por el corte de rutas, admitió la prefectura (gobernación) local.
Pese a un «puente aéreo» tendido desde varias regiones del país y financiado por el gobierno del presidente Hugo Banzer, la escasez de legumbres y principalmente carne de res y pollo, ha disparado el precio de los productos en más del 300%, según la alcaldía capitalina. En tres días, la flota de la Fuerza Aérea Boliviana ha transportado más de 100 toneladas de productos destinados a restaurantes, hoteles y supermercados, de acuerdo con un despacho de la televisión local.
Un sector del campesinado impide el transporte de productos agrícolas desde la región de Río Abajo, pese al fuerte control que ejercen patrullas de militares y policías.
Ni siquiera una gestión personal del alcalde izquierdista, Juan del Granado, fue suficiente para disuadir a que los campesinos, que controlan las rutas rurales de acceso a la sede del gobierno boliviano, sean despejadas para permitir el ingreso de alimentos.
«Yo sonaré el pututu (cuerno de toro) y el bloqueo será levantado», dijo el líder de los campesinos aymaras, Felipe Quispe, que ha puesto en jaque al gobierno de La Paz.
También cercada por movilizaciones campesinas, Cochabamba sufre los efectos del desabastecimiento, lo mismo que Sucre (sudeste) y Santa Cruz en menor proporción, según reportes de prensa.
200 millones de pérdidos
El corte de los principales caminos de Bolivia por parte de los sindicatos de campesinos y cocaleros, provocó pérdidas por unos 200 millones de dólares al sector productivo en las últimas dos semanas de crisis social, estimó el miércoles el colegio de economistas de Santa Cruz (este).
Empresas exportadoras, de transporte y entre otras de la agroindustria acusan millonarias pérdidas por el bloqueo de la principal carretera –que vincula de este a oeste el país– a manos de los labriegos del Chapare, el mayor emplazamiento de coca para la fabricación de droga.
El bloqueo de la carretera que vincula La Paz y otros puntos de la región andina de Bolivia con los puertos de Chile y Perú, por parte del aguerrido sindicato de campesinos aymaras, también ha afectado las ventas nacionales.
El sector agrícola criollo también registra fuertes pérdidas: cientos de toneladas de productos perecederos yacen en estado de descomposición en las veras de la carretera que une La Paz (oeste) y Santa Cruz (este), según la cámara de Comercio.
Sólo el rubro del transporte de carga y pasajeros denunció pérdidas por 40 millones de dólares.
La grave situación social que sacude el país llevó a la poderosa Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), el mayor sector exportador de productos no tradicionales, a gestionar ante el gobierno del presidente Hugo Banzer una amnistía financiera y legal y a declararse, incluso, al borde de la quiebra.
El colegio de economistas de Santa Cruz, la región más pujante del país, calificó la situación financiera de los productores de esa región del este boliviano de «insostenible».
Enfrentamientos con fuerzas combinadas del Ejército y la Policía han dejado en las últimas dos semanas 10 campesinos muertos y 128 heridos, entre ellos una decena de soldados.
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