Una alianza opositora de centro-derecha en Argentina no es imposible

Los radicales quieren al vice del presidenciable Roberto Lavagna

Hay opiniones divididas de cómo ese lanzamiento en plena canícula repercute en el resto de la oposición y en el oficialismo. En el PRO, el convenio entre el empresario Mauricio Macri con el ex ministro de economía pero de Fernando de la Rúa, Ricardo López Murphy, se quejaron de que Lavagna no avisó que daría ese paso. Macri, y sobre todo su socio deslizaron un movimiento de hombros y que para ellos, al menos de boca para afuera, nada ha cambiado con el anuncio del hombre que negoció la salida de Argentina del default.

¿Y en el gobierno? Algunos analistas sostienen que por ahora nada cambia impulsar a Cristina Fernández de Kirchner como pretendiente al sillón de Rivadavia. Tienen tiempo, en principio, hasta julio, que es cuando dirán en definitiva si será la dama o el hombre el que intente seguir con el puesto público más codiciado. Lavagna ha dicho, pero nadie podría jurar que es así, que a él las encuestas lo dan casi pegado a la senadora Cristina Fernández. Huele a acción mediática.

La UCR, su cúpula con el senador Gerardo Morales al frente y el aliento inconfundible de Raúl Alfonsín, el «inventor» de la candidatura de Lavagna, están que se salen de la vaina. Se proponen reunir a corto plazo a la Convención Nacional, que es el órgano que debe aprobar la candidatura extrapartidaria y a su acompañante. La idea es que se suba al sidecar de Lavagna, el senador nacional por Mendoza, Ernesto Sanz, uno de los nuevos cuadros de los hombres de Leandro Alem. Curioso: la provincia de Mendoza daría otro pretendiente a vice, pero con un Kirchner, el actual gobernador Jorge Cobos, el referente máximo del radicalismo K.

Esta veta quiere discutir en la Convención Nacional libertad de acción para poder sumarse a la gesta presidencial. No conseguirá más que hacer ruido, al igual que la secretaria del Comité Nacional, Margarita Stolbizer, quien no acepta a Lavagna, sobre todo porque con él, un peronista al fin, viene los amigos de Eduardo Duhalde, a quien la ex legisladora detesta. No así los alfonsinistas bonaerenses que siempre en algún punto del universo, se juntaron con el ex caudillo tanto cuando fue ocho años gobernador y nunca le objetaron sus gastos o en tiempos que Duhalde condujo las riendas del país.

Stolbizer quiere un radicalismo frentista pero de centro-izquierda con el partido Socialista y si es posible con Elisa Carrió, la líder del ARI. Como están las cosas, es una causa perdida y la secretaria del Comité Nacional deberá evaluar si se queda o se va de la iglesia radical..

Pero una cosa es que el radicalismo proponga como vice a Sanz y otra que Lavagna lo acepte. Puede que si, puede que no. Sobre todo porque está el peronismo disidente con sus propias pretensiones sobre todo para un cargo tan clave como la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Del peronismo se ha lanzado más solo que acompañado para ese cargo, el empresario más que millonario pero nacido en Colombia, Francisco de Narváez.

¿Esta todo dicho en materia de candidaturas o alianzas para las presidenciales?. Un acuerdo táctico entre Lavagna y Macri puede avanzar según lo que griten los sondeos. Si en marzo-abril el ex ministro va en punta, Macri podría optar por pelear por la Capital Federal o la mayor de las provincias. «Son sinwers (cambiantes de parejas) de la política», los fulminó Carrió. *

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