Con la promesa de reducir la brecha entre "los dos EEUU", el ex senador Edwards se postula
«He venido a Nueva Orleans para anunciar que soy candidato a la presidencia de Estados Unidos para la elección de 2008″: con estas palabras que pronunció vestido de jean y camisa en uno de los barrios más asolados por el ciclón Katrina en el verano de 2005, John Edwards volvió a anunciar las ambiciones que no descartó tras ser derrotado en las elecciones de 2004.
Siempre con aire juvenil y la sonrisa brillante, el defensor de los pobres ante la gente rica repitió el eslogan que ya había pronunciado hace dos años, la necesidad de reducir la brecha entre «los dos Estados Unidos», intensificando sus críticas contra el gobierno del presidente George W. Bush.
La guerra en el discurso de candidatos
El ex senador Edwards, con fuerte apoyo en Iowa y Carolina del Sur, cuestionó en sus primeros discursos públicos el eventual envío de más tropas norteamericanas a Irak. Dijo a la cadena de televisión ABC que se oponía a «esta idea de aumentar los efectivos militares, de ampliar el conflicto, de lo que habla el senador republicano John McCain».
«Creo que se equivoca completamente sobre este punto», estimó.
Una delegación legislativa estadounidense en Bagdad, encabezada por el influyente senador republicano McCain, reclamó a mediados de diciembre el despliegue de más tropas norteamericanas en Irak.
Edwards llamó, por el contrario, a que Estados Unidos se convierta en una «fuerza de estabilización» en el mundo, y asuma un papel de «liderazgo moral».
El reciente informe Baker, elaborado por una comisión bipartidista, también le sugirió al presidente Bush el retiro de las tropas y el diálogo en la región para detener la violencia creciente y la guerra civil en Irak.
La guerra en Irak con un costro de unos 300.000 millones de dólares, y donde murieron cerca de 3.000 soldados estadounidenses desde abril de 2003, dominará la campaña electoral y la nueva legislatura, como lo adelantó el influyente senador Joseph Biden, que ya anunció 12 audiencias sobre la situación en el país árabe y llamó a declarar a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.
En su calidad de comandante en jefe, el presidente Bush debe anunciar en los próximos días un importante cambio de la política estadounidense en Irak, que podría prever el envío de 9.000 a 40.000 soldados suplementarios, según la prensa estadounidense.
La opinión pública se muestra cada vez más favorable a un retiro de los cerca de 134.000 soldados estadounidenses desplegados en ese país.
Dos tercios de los hispanos un electorado creciente y codiciado por los candidatos que residen en Estados Unidos (66%) son favorables a una retirada de las tropas estadounidenses de Irak «lo antes posible», según un sondeo divulgado por el centro de estudios Pew Hispanic Center.
Según el estudio, 66% de los hispanos del país se pronunciaron a favor de una salida de los soldados estadounidenses, contra 51% en similar encuesta en enero de 2005. Asimismo, solo 19% se pronunciaron a favor de mantener las tropas en el país árabe «hasta que la situación allí se estabilice», contra 37% hace dos años.
El reporte recuerda que los habitantes de origen hispano en Estados Unidos «han expresado en general visiones más negativas hacia la guerra comparado con el resto de la población».
En diciembre pasado, un sondeo del Pew Hispanic Center señalaba que 50% de los estadounidenses querían el regreso de los soldados desplegados en Irak «lo antes posible», contra 41% en enero de 2005.
Asimismo, consultados sobre si el uso de la fuerza en Irak fue una buena o una mala decisión, 24% de los hispanos encuestados mostró una visión negativa de la opción militar, contra un tercio o más que se mostraban sistemáticamente a favor desde el año 2004. El centro de estudios señala que en el conjunto de la población de Estados Unidos, 42% se muestra de acuerdo con la decisión de usar la fuerza.
La encuesta fue realizada por teléfono entre el 5 y el 20 de diciembre pasados, con consultas a 1.006 personas adultas de origen hispano. El margen de error es de más-menos 3,1%.
La minoría más importante del país con 43 millones de personas, confía en el mayor peso adquirido por sus representantes en el Congreso en esta legislatura, donde dispondrá de 26 representantes (+1) y tres senadores.
Los latinos asumen puestos importantes en el nuevo Congreso controlado por los demócratas tras doce años.
El demócrata de California Xavier Becerra asume la función de adjunto de Pelosi, mientras el tejano Silvestre Reyes preside la importante Comisión de Inteligencia y la neoyorquina Nydia Velázquez encabeza el Comité de Pequeñas Empresas.
Para tratar de recuperar el terreno perdido en la comunidad hispana, los republicanos designaron al senador cubanoestadounisense, Mel Martínez, como su presidente hasta las elecciones de 2008.
La propuesta del demócrata Edwards se expresa en un plan de acción que incluye un aumento al salario mínimo, la reducción de impuestos a los más necesitados, un sistema de seguro de salud universal, así como programas educativos y de vivienda que, en un lapso de 30 años, deberían sacar de la pobreza a unos 37 millones de norteamericanos que actualmente viven en condiciones desfavorables.
El ex candidato ha planteado que «la manera en la que trabajemos para mejorar la situación de nuestros conciudadanos y de nuestro país será fundamental para que Estados Unidos restablezca su autoridad moral y recupere la legitimidad de su liderazgo en el mundo» sostuvo.
«El gran imperativo moral de nuestro tiempo», como afirma el candidato en sus intervenciones, le añade una solidez y profundidad que había estado ausente de debate político nacional desde el planteamiento de «El nuevo trato», de Franklin Delano Roosevelt, en la década de los años treinta, opinan analistas estadounidenses.
La elección más abierta desde 1952
Con su muy mediatizado anuncio, en plena semana de Navidad cuando en los medios de comunicación las noticias se reducen, Edwards, que fue el competidor más serio de John Kerry en las elecciones primarias demócratas de 2004, se adelantó a los dos grandes favoritos para las próximas primarias demócratas, los senadores Hillary Clinton y Barack Hussein Obama.
Hillary ya dispone de una ventaja considerable según los sondeos y de un equipo de consejeros confirmado, con muchos de los antiguos funcionarios que trabajaron en la Casa Blanca cuando Bill Clinton presidió el país.
Mientras, el muy popular Obama, el primer negro que parece tener una posibilidad seria de disputar la elección presidencial, recorre desde hace varios meses los Estados clave para el proceso de las elecciones primarias que comienza en enero de 2008.
Sin embargo, para muchos los estadounidenses están preparados para votar a una mujer, pero todavía no a un negro y convertido al islamismo.
Ambos podrían lanzar su candidatura oficial este mes, y llevar a cinco el número provisional de candidatos a la investidura demócrata, según sostiene la prensa estadounidense.
La elección presidencial del 4 de noviembre de 2008 será la más abierta desde varias décadas, en ausencia de un claro candidato presidente o vicepresidente, por primera vez desde 1952.
Algunos expertos esperan ver una docena de candidatos por el lado demócrata, y una buena decena por el republicano.
Un trío a la cabeza domina la campaña en el partido republicano: el muy influyente senador John McCain, antiguo adversario de George W. Bush en las primarias republicanas del 2000; el ex alcalde de Nueva York Rudy Giuliani, conocido como «el alcalde de Estados Unidos» desde los atentados del 11 de setiembre de 2001; y el gobernador saliente de Massachussetts, Mitt Romney.
Cada cuatro años, el proceso parece presentarse cada vez más temprano, sin duda debido a los enormes presupuestos financieros Bush y Kerry gastaron cada uno unos 200 millones de dólares para sus campañas en 2004. En
estos últimos meses, la campaña por las primarias ya cobró sus primeras víctimas, antes de que el electorado se pronuncie.
El último en retirarse de la contienda, hace varias semanas, el senador demócrata Evan Bayh no invocó razones familiares o particualres para explicar su retirada, exponiendo sin rodeos la dificultad de la tarea: «hubiera sido demasiado un Goliat, y yo no soy el buen David, el hecho es que concluí que la probabilidad de ganar es demasiado débil para que me lance», afirmó en forma directa.
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