Las mujeres iraníes ganan puestos en política

Las mujeres iraníes no pueden aspirar a la presidencia del país y sólo representan 4% de los diputados, pero han dado un significativo paso adelante en las recientes elecciones municipales.

En Quazvin, una ciudad industrial mediana a 160 km al oeste de la capital, la ex profesora de liceo Fatemeh Ashdari, de 42 años, fue reelegida sin problemas «con una campaña de lo más discreta», explicó a la AFP. «La gente estaba contenta con mi trabajo y se corrió la voz», agregó.

«Los hombres deben dejarnos cometer errores y que vayamos mejorando», argumentó esta madre de familia, enérgica y conservadora, envuelta en su velo negro, que no quiere que las mujeres se limiten a «funciones decorativas, como consejeras». En Quazvin han ganado cuatro de los nueve escaños de concejales cuando las mujeres sólo representaban una sexta parte de las 180 candidaturas.

Las mujeres también llegaron a la cabeza en los comicios del 15 de diciembre en numerosas ciudad importantes, como Shiraz (sur) y Hamedan (noroeste).

Para Fajrosadat Mohtashamipur, ex viceministra del Interior encargada de Asuntos Femeninos, no es ninguna «sorpresa este éxito en las municipales».

«A pesar de su papel pequeño en política, son muchas las mujeres con educación que ejercen todo tipo de responsabilidades», señaló.

«Se han ganado la confianza del electorado», sobre todo por su determinación a la hora de demostrar que pueden hacerlo igual de bien que los hombres, indicó.

«Las mujeres en general están más atentas a las necesidades de la gente dentro de los ayuntamientos», añadió.

Este es el caso de Ashdari, que dedica horas a escuchar en su despacho quejas que muchas veces no tienen gran cosa que ver con sus competencias, como puede ser una solicitud urgente de trasplante de riñón o un litigio familiar por una herencia. *

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